Lunes, 24 de diciembre de 2012

Tenía intención de echar unas líneas  que expresaran lo que son para mí estas fiestas, pero dada la innegable calidad que atesora la canción del vídeo que hay a continuación, no hace falta. Y puesto que tengo unos días en los cuales voy a dejar de ser un esclavo laboral, a quien interese y si os da la gana, nos leemos el año que viene.



Tags: Navidad, mierda, hipocresía, feliz falsedad

Regurgitado por Cabronidas @ 0:29
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Viernes, 21 de diciembre de 2012

Es muy sencillo: uno, al final, se muere. Y como dijo Bruce Lee o Alejandro El Magno, que tanto da, solo nos queda una vida de ventaja. Ante esta certeza irrebatible, cabe tomar, como mínimo, una resolución. Los hay que, obedeciendo a los designios de la naturaleza y a la programación de sus genes, se ponen a tener hijos como diciendo. "hay queda eso; un trozo de mí". Llegados a este punto, me veo en la obligación de subirme al púlpito de los jactanciosos, llevarme a la boca un chicle de fresa ácida y vomitarle una arenga.


Primero, usted es tan solo un pensamiento; una intención en la mente de sus futuros padres. Dicha intención se vera debidamente respaldada de una acción real: polvo y corrida. Obviamente, usted es engendrado por sus creadores y nace. Tendrá que someterse y correr los riesgos que supone vivir bajo un código humano: dolor, masturbación, enfermedad, eyacular, vomitar, resaca, estafa, mezquindad, hipocresía, tradiciones de mierda, infartos, ideales de mierda, colegio, putadas, tabaco, obesidad, caries, costumbres de mierda, adicciones, incomprensión, insomnio, autodestrucción, apatía, desidia, hospitales, egoísmo, etc.


Con suerte, si nace sano y con una vida que no le han vendido rota, podrá llegar a leer esto desde algún ordenador. Y si tiene ordenador, también tendrá televisión y podrá contemplar cómodamente desde el calor de su casa toneladas de dolor ajeno: guerra, hambruna, maltrato, represión social, corrupción, injusticia generalizada, crímenes, mutilación, opresión, llanto... Pero como que es humano, toda esa amalgama de veneno y dolor la verá desde la lejanía y verdaderamente no le importará una mierda. En varios momentos de su vida le venderán la quimera de que todos somos iguales, pero usted sabe que no es cierto: algunos son más iguales que otros.


Seguirá comiendo sin tener hambre; seguirá bebiendo sin tener sed y seguirá emborrachándose con las palabras sin tener nada que decir. En pocas palabras: usted se volverá profundamente imbécil y superficial; se quejará por vicio cuando realmente no tiene motivos para hacerlo; recuerde, usted tiene ordenador y televisión, por consiguiente, tiene casa donde vivir y dinero. Se acomodará y llegará un momento que no sabrá si le pesa más la mierda que ha ido incubando en el cerebro o la que tiene aposentada en el culo. Es posible que usted también conciba hijos y, consciente o inconscientemente, los adoctrinará y programará para que cometan sus mismos errores: bautizo, religión, superficialidad, familia e hijos.


Sentirá en las arrugas de su piel y en el obstinado deterioro de su salud el imperturbable paso del tiempo. Oirá a menudo que el mundo se acaba y a menudo hará un visionado mental sobre las miserias y alegrías de su vida. Se preguntará si ha valido la pena. Se preguntará si ese breve y valiosísimo tiempo de existencia que nos es concedido ha sido realmente el que usted había deseado. Y solo entonces, cuando esté a un paso de hospedarse por siempre en el cortijo de los que siempre callan, allí donde se yerguen solemnes cipreses custodiando las almas de los que una vez fueron como usted, tomará conciencia de su propia e inevitable mortalidad. Querrá creer que si el mundo llega a su fin, el fin no es más que un nuevo principio. Y que el tiempo permanece; el mundo permanece y solo nosotros pasamos de largo como un suspiro.


Y ahí quedamos, en la insignificancia de un recuerdo que se empequeñece por momentos hasta desaparecer. En una carta que nadie recordó abrir y que imploraba perdón. En la mirada del que ve en un sucio charco un trozo de mar.





Tags: fin del mundo, nacer, vida, elecciones, muerte, humanidad

Regurgitado por Cabronidas @ 13:04
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Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2012

¡Ah! ¡Las cajeras del súper! Mi madre aún se pregunta cómo es que me gustaba tanto ir a comprar con ella a aquel supermercado. Qué suerte la mía, el haber disfrutado en mi lejana infancia de aquella cajera de nombre afrancesado. Por aquellos tiempos tan tiernos yo tenía tres años y me sentía irremediablemente atraído por ella. Una vez más, anhelante, me aproximaba a la caja de cobro cogido de la mano de mi madre. Yo daba cuatro pasos por dos de los suyos; nuestras siluetas negras contrastaban con el intenso resplandor que se colaba por las cristalerías del complejo, destruyendo a nuestro paso haces de luz que perfilaban millones de partículas de polvo en suspensión.


Todavía no sabía hablar con corrección pero me gustaba pronunciar su nombre, Elise... Elise... Elise... Hasta que se daba la vuelta con una sonrisa inundándole el rostro y dejaba caer sobre mí una cálida mirada llena de ternura y afecto. En ese preciso instante, el tiempo parecía detenerse y todo quedaba desenfocado salvo ella. Una V perfecta dibujaba un escote tras el cual se parapetaban dos pechos enormes y turgentes que pugnaban por salir. ¡Qué prodigiosa simetría erótica! ¡Qué incontestable supremacía mamaria! Quería que aquel momento no acabara nunca y deseaba, como siempre que contemplaba hipnotizado aquel escote sugerente, sumergirme entre aquellos dos senos generosos, que de ser tinajas contendrían sin lugar a dudas litros de agua divina.


Pese a la fugacidad del momento, aquellas sensaciones se volvieron a clavar en mí con la calidad de lo único e irrepetible, puesto que cada vez que sucedía, las sensaciones, aunque placenteras e intensas, nunca eran las mismas. Y aquel momento, en efecto, hubiera continuado siendo perfecto de no ser porque Elise, pellizcándome con delicadeza uno de mis sonrosados mofletes hasta el punto de deformarme la carita, me arrancó de mi ensimismamiento exclamando: ¡Hay que ver, pero que niña tan mona!


 


Tags: supermercado, cajera, tetas, senos

Regurgitado por Cabronidas @ 13:15
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Mi?rcoles, 12 de diciembre de 2012

Mi amigo Gerardo me envía un correo en el que acentúa el adverbio “sólo” y me dice: "…digan lo que digan los carcamales de la R.A.E. lo sigo escribiendo con tilde porque me toca la cojonera que de un día para otro, esos viejales académicos cambien las normas de ortografía. Con lo que me costó pillarlo". Y yo le respondo: "Hola, crujipollo. Es que tú siempre has sido un poco lento para esto de las letras impresas. Tú eres más de guitar hero y de hacer cosas que requieran habilidad con las manos. Mira, esta es la diferencia:


1. Llevo un mes teniendo sexo solo.
2. Llevo un mes teniendo sólo sexo.


Pero los de la academia lo han hecho bien. Ahora sería "llevo un mes teniendo sexo solo" y "llevo un mes teniendo sexo solamente". En cualquier caso, si no pusieras tilde es igualmente entendible y no da margen a interpretaciones erróneas, así que acostúmbrate a desechar la tilde y a redactar mejor. Adiós, so mendrugo".


A lo que recibo por respuesta: "Vamos a ver, mochuelo. Conociéndote, me inclino por el punto uno, con lo cual deduzco que estás padeciendo una lamentable sequía sexual solo equiparable a la de un monje tibetano. Como ya sabemos, luchar contra la naturaleza es inútil y ya sé que a ti no te va eso de canalizar la energía y los deseos de apareamiento por otro medio que no sea el de correrte mediante fricción insistente. En cuanto a nuestros encorsetados ilustres de la R.A.E., no sé si todavía el nardo se les levanta, pero sí te digo que a veces se hacen un lío con él. Ya sé que desde el 2010 suprimieron la tilde puesto que decidieron que era indistinto que se tratara la palabra "solo" como adverbio o como adjetivo. Pues que les den por el culo y que se atraganten comiendo sopa de letras, puesto que a mí, en mis años de clase, dominar la tilde diacrítica me costó esquivar varias veces el borrador de la pizarra lanzado con saña y múltiples collejas. Así que, mi estimado mochuelo, acentuaré la palabra "solo" cuando sea preceptivo hacerlo. Por cierto, yo redacto mejor que tú hasta durmiendo, so mandril.


Saluda a tus viejos de mi parte y a ti que te folle un pez rata".


A lo que yo, ciertamente animado, replico: "Vamos a ver, crujipollo, que tienes una cara que no sale ni en los mangos de los paraguas. Ya sé que según qué cosas te cuesta meter en la mollera, amén de que la tienes más cerrada que el coño de una monja del Medievo. Pero debes olvidar tu duro pasado escolar, el maltrato psicológico profesoral y amoldarte a los cambios, incluyendo los de acentuación. En lo referente a la fricción nacida del apareamiento, la cosa está mal y el onanismo desbocado se convierte en sustento para la cordura, previa descarga seminal. Ya sabes, las mujeres son una caja de sorpresas y algunas de Pandora. Las que están separadas, dejadas o divorciadas, saben demasiado y no permiten que se las tosa, y yo necesito mis momentos del día para tirarme cuescos. Luego están las que gustan de que las lleves a esquiar y las invites a cenar a sitios caros, pero yo solo tengo la polla generosa y no la cartera. Y mis preferidas son aquellas que nunca les duele la cabeza y te la comen sin condón, pero no sé dónde se meten. Es ciertamente complicado seleccionar y si lo haces siempre supone un riesgo, aunque asumible. Y como comprenderás, lo que no podemos hacer con ellas es abrirlas en canal como hacía tu abuelo con los melones, para ver si salían buenos. Además, yo crecí en el extrarradio de las grandes urbes mientras que tú, te criaste en una casa de campo rodeado de animales con los cuales poder aliviar tu precocidad sexual. En ese aspecto, siempre fuiste más valiente que yo; a mí, las cerdas me dan miedo y me parecen violentas y siempre he pensado que follarse a una oveja es como follar a un mueble animado. Por último, sabrás redactar mejor que yo, pero yo tengo más imaginación y sé cuándo tildar.


Métele mano a tu mujer de mi parte y a ti que te den por culo con una caña rota.


Por cierto, en Febrero tocan gatillazo en la sala Stroika. Ya dirás algo, cenutrio".


 

Tags: Tilde, acento, R.A.E.

Regurgitado por Cabronidas @ 15:06
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Mi?rcoles, 05 de diciembre de 2012

Cosa dice tener ovarios, pero como que no me va a enseñar una teta o su santo tabernáculo (o no tan santo), daré por hecho que cosa es de sexo ambiguo. Más ambiguo que el cine de David Lynch. Y como dice que tiene blog, voy a redactar un pequeño escrito para que se lo aprenda y lo lleve a cabo. Cosa, lo hago de manera altruista, no me debes nada, eh. Bueno, si me pasas el enlace de tu blog, yo te enlazo. Bueno, Cosa, tienes que saber que no hay clases de blogs, sino clases de escritores.


La primera clase, tremendamente mayoritaria, es aquella cuyos garrulos no valen ni para escupirles ni para mandarlos a tomar por culo o a la mierda. Apenas metieron las narices entre las páginas de un libro que no fuera el de Petete o asomar la jeta a ver qué se vende en las librerías. Su único lazo con la lectura y escritura es Cosmopolitan, Vogue, y atiborrarnos de tedio con sus mierdas autobiográficas y experiencias pretendidamente eróticas, y hacerse los ofendidos con tipos como yo. No obstante, ellos querrían tener mi pene y ellas tener mi cerebro y mi pene rozando sus vaginas.


Cosa, salvo la última parte del párrafo, no te quiero en ese grupo.


La segunda clase son los amantes de la literatura. Aquellos que leen de todo; desde clásicos, súper ventas, rarezas y alguna que otra pestilencia vomitiva que la crítica supuestamente especializada ensalzó. Acostumbran a escribir bien, han tenido cierta disciplina y se creen artesanos, por lo que se erigen sabios e instructores. Incluso no ocultan su dominio obsesivo por el HTML y pese a que su evidente corrección en la narrativa es manantial de dioses en el pútrido lodazal de la blogosfera, son una burda copia de todo aquello que han visto y leído, por lo que jamás podrás esperar de ellos creatividad y originalidad. Sin embargo, ellos se ríen con mi mordacidad pensando que soy un malnacido ocurrente y ellas desearían tener mi cerebro y mi lengua rodando cine mudo en su vagina, para hacerlo abrasivo y sonoro en su boca.


Cosa, si estás en ese grupo no te hablaré nunca más. Muchos retuercen el diccionario como si fuera sinónimo de calidad; espero que tú no lo hagas, salvo lo de acceder a la última parte del párrafo, claro.


La tercera y última clase, terriblemente minoritaria, son aquellos que utilizan la escritura como medio y no como fin. Aquellos que se pasan por el santo forro de las partes nobles la literatura en sí y que, curioso, dominan como quieren. Aquellos que escriben con el corazón y no con la cabeza. Aquellos que, en lugar de pretender propiciar múltiples visitas en sus blogs, no les importa lo más mínimo despertar antipatía y desprecio con aquello que escriben, dando muestras de una autenticidad palpable.


Porque todos hemos sentido en alguna ocasión el cerebro y las entrañas tan repletas de ponzoña que esta necesita ser vomitada. El caso es cómo plasmarla en letras, ya que la única finalidad de la escritura es la de transmitir con acierto, cosa que apenas nadie consigue. Y solo unos pocos virtuosos tienen el don de la genialidad para lograr conmover. Así, ellos enmudecen porque se sienten inferiores y ansían ser como tú. Y ellas te dirán que te odian y jamás pronunciarán que te admiran en secreto. Ni te confesarán que devoran el tiempo leyendo todo lo que escribes y se masturban con tu cerebro... con tu nombre... y se consumen en deseos de sentir tus dedos y tu lengua en cada poro de su piel.


Cosa, si decides ser de ese grupo, seremos grandes amigos. Reiremos y el mundo nos parecerá un lugar confortable lleno de color e ilusión. Incluso podríamos llegar a follar (¿te gusta suave o duro?).


 


Tags: Cosa, blog, iniciación

Regurgitado por Cabronidas @ 18:00
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