Martes, 26 de febrero de 2013

Hoy me entero de que a Toni Cantó le está lloviendo mierda hasta en la partida de nacimiento.


Hay que ver, tronco, que no te has enterado aún, que cuando eres un tipo conocido y mediático, tienes que ser hipócrita y más puta que guapo. Si eso que has escrito tú, lo escribo yo en mi cuenta de Twitter que no tengo, no pasa nada, que para eso escribo desde la protección de mi anonimato y soy un completo desconocido. Pero nene, tú la has cagado. Igual creíste que tus comentarios pasarían por anecdóticos, pero no te has parado a pensar que esta sociedad, aparte de los que se reparten el pastel, la conforman hijos de puta y subnormales, y que estos últimos están muy sensibilizados con el maltrato a la hembra. Además, que te disculpes es lo de menos, tontín;  los ilustres de esta España mezquina y mohosa ya te han echado la cruz.


Cómo te atreves a decir en un país como este, ingenuo animalico, que un gran número de las denuncias existentes en lo que respecta a hostiar a una mujer, son falsas. Supongo que tenías ganas de pegarte un lingotazo y a falta de alcohol, te has bebido el sentido común. No puedes decir eso, atontao, no puedes. Lo que sí es verdad es que hay mal nacidos que con las mujeres dan rienda suelta a sus delirios de boxeador y para otros, no son más que un envoltorio donde poderla meter. Pero, ¿que una mujer denuncie abusos o malos tratos supuestamente inexistentes? ¡Tú lo flipas, tronco! ¡O te has metido una mierda muy chunga! Ninguna mujer haría eso, hombre; es como decir que se masturban y ven porno, y sabemos que ambas cosas son mentira.


Y suerte que no has dicho que la ley contra la violencia de género es un truño que a saber quién cagó. Porque es una ley muy justa que funciona a la perfección: ha salvado la vida a muchas mujeres y no ha jodido la vida de ningún hombre inocente. En fin, chavalín, ya te espabilarás y aguantarás el chaparrón, que no te queda otra. Yo que soy muy cobarde, me voy, que oigo a lo lejos a un grupo enloquecido de feministas odiosas y mononeuronales que vienen a insultar a mi madre y a podarme los cojones. 



Tags: Maltrato, abuso, violencia de género, mujer, hombre

Regurgitado por Cabronidas @ 3:12
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Jueves, 21 de febrero de 2013

Yo no sé mucho de tatuajes, salvo lo que sabe todo el mundo que no se dedique a ellos.


El verano pasado (creo recordar que eran las cinco de la tarde) estaba apalancado en la terraza de un bar con la única compañía de mi móvil, mis pensamientos, y las botellas de cerveza que vaciaba como si no hubiera mañana; disfrutando cada trago con fervor religioso. Tras mis lupas de sol, desnudaba con la mente a toda mujer que pasaba por allí cuya edad estuviera comprendida entre los doce y ochentaiocho años. A partir de la sexta cerveza, aparte de desnudarlas, me las follaba como si eso fuera una misión sagrada que hubiera que cumplir.


Un tipo descamisado, de complexión tremendamente corpulenta y robusta salió del bar y se montó, de espaldas a mí, en una moto de similares características. Echó mano a sus bolsillos y sacó todo lo necesario para liarse un leño, con lo cual pude recrearme en los dos tatuajes que tenía en la espalda. En el omoplato izquierdo llevaba dibujada, con enorme precisión y profusión de coloridos detalles, la vagina de una cerda vietnamita. La vagina de tan singulares seres, curiosamente, debido a las detonaciones de bombas atómicas como muestras de poder que se realizaron secretamente durante toda la mitad del siglo pasado, hicieron que sufrieran mutaciones desconcertantes y actualmente, las vaginas tienen el curioso aspecto de delicadas orquídeas. Alguna que otra incontable caterva de subnormales, las disecan y las colocan en cualquier parte de sus casas a modo de adorno, o las exhiben con orgullo y autocomplacencia en la solapa a modo de broche. La verdad, el tatuaje era bonito y poseía un no sé qué adictivo.


En el omoplato derecho, el tatuaje representaba la infame imagen del Santo Cristo del Recto Goloso. Un santo cristo que en lugar de estar de cara a los ignorantes feligreses, estaba de cara a la cruz con el culo en pompa. Por un lado, tenía la cabeza girada y miraba con un brillo de malévola lascivia. Por otro, alzaba el antebrazo mostrando el dedo medio. En lugar de una corona de espinas, portaba un casco idéntico a los que lucían con prepotencia las uniformadas tropas de las SS. Al contrario del otro tatuaje, este presentaba diversas irregularidades e imprecisiones. Según me contó el dueño del bar, más o menos a eso de la octava cerveza, el dibujo se lo tatuó el furriel de la 5.ª de artillería de los regulares de Zaragoza, también llamada "La Impertérrita" o "La impávida", durante una dura y frenética sesión de enculamiento de novatos, y como es lógico, el tatuaje salió algo movido.


Yo, por mi parte, estuve riéndome hasta que cayó la noche y acabé aullándole a la luna.


 


Tags: Tatuaje, enculamiento, cerveza, bar, moto

Regurgitado por Cabronidas @ 13:59
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Lunes, 11 de febrero de 2013

CAPÍTULO 1989.

Extracto IV. De lo que debe hacer en un bar, un votante cretino del PP perteneciente al Opus Dei.

1. El cretino se dirigirá a cualquier bar comprendido en la zona de Cataluña, habiendo comprado antes morcilla de Burgos.

2. El cretino pedirá al camarero que le sirva una taza de café con leche, puntualizando que la taza no debe llevar dibujado el escudo del Barça ni la Señera.

3. El cretino se bajará los pantalones hasta los tobillos quedando perfectamente visibles los calzoncillos (slip).

4. El cretino, con la mano derecha, mojará la morcilla tres veces en la taza de café con leche, para luego lanzarla detrás de él sin más gesto que el requerido para tal acción.

5. A continuación, también con la mano derecha y sin apartar la mirada del camarero, el cretino derramará ceremoniosamente y sin mover un solo músculo de la cara, el contenido de la taza de café con leche sobre su cabeza.

6. Seguidamente y de esta guisa: pantalones bajados hasta los tobillos, café con leche derramado en su calva y un semblante absolutamente impertérrito, entonará con la boca cerrada el himno nacional del estado español.

7. Después, el cretino disfrutará plenamente del desconcierto de la concurrencia catalana del bar que no se coscan de lo que está pasando.

8. Por último, y habiendo seguido estrictamente los siete pasos anteriores, el cretino votante del PP perteneciente al Opus Dei, jamás volverá a requerir los servicios de cualquier camarero que trabaje en Cataluña, cuyo nombre no sea Jesús, María y José.

 

                


Tags: la polla récords, cretino, votante del PP

Regurgitado por Cabronidas @ 0:01
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Martes, 05 de febrero de 2013

Nunca me han gustado las obligaciones, aun a sabiendas de que la vida está repleta de ellas. En mi otro blog, durante cuatro años estuve actualizando a un ritmo de dos post por semana sí o sí. Y cuando los artículos se preñan, no por ganas, sino por obligación para corresponder a tu supuesto público, estos surgen precipitados, forzados en demasía y tremendamente insustanciales; aunque en una blogosfera tan creída y borracha de sí misma, eso no tiene la menor importancia. Estas dos semanas sin actualizar, también asistí a dos entierros, y la ausencia de vida de los que en un momento concreto fueron cercanos e importantes, minó salvajemente mi predisposición a llenar este espacio en blanco. Odio justificarme cuando este post, precisamente, parece una justificación en toda regla. Desde luego, no deja de ser contradictorio cuando soy el ser de este planeta que más detesta a la gente contradictoria.


Cuando me siento incomprensiblemente asqueado, me da por salir a la calle y caminar a ninguna parte. Esquivo la inmundicia que nosotros mismos producimos y jamás aparto la mirada de quien me clava la suya. Entre pasos certeros, me entretengo paseando los ojos por los mensajes clandestinos de los grafitis que embellecen la urbe: "Abdul puto mongolo", "Sandra ya tiene polla", "Independència; cada dia més a prop", "Amnistía para Juan Ra". Me preguntó el porqué de sus historias y si alguna vez alguien reparará en la mía. Entonces me sobreviene una especie de aguijonazo estomacal que sube en espiral hasta mi nunca. Es como el crujido de un escarabajo pisoteado; el estallido leve de un globo; el chasquido de dedos al despertar de una sesión de hipnosis; el brillo intensísimo de una bombilla un segundo antes de fundirse.


Entonces reparo que llevo dos horas y media caminando y que mi casa queda a unos cuantos kilómetros. Pero no importa, vivo sin prisa y la sensación de asco ha desaparecido, con lo cual puedo pensar con fluidez y constatar algo realmente enfermizo: y es que me siento más cómodo en los funerales que en las bodas. Los funerales son tranquilizadoramente solemnes.


Tienen más carga emotiva; mucha más teatralidad.


 


Tags: Funeral, entierro, ausencia, Morbid Angel

Regurgitado por Cabronidas @ 17:03
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