Jueves, 06 de junio de 2013

Parece que se ha convertido en tradición llegar tarde a la mayoría de festivales a los que decido acudir (lo cual no deja de tocarme los huevos), por lo que no es de extrañar que cuando llegamos a la barra para saborear el primer litro de cerveza al ritmo de los acordes, ya habían disparado su arsenal sonoro los Voodoo Six, October File y finalizaban los Red Fang. Así que el festival empezó para mí y mis dos colegas con un más que buen grupo del metal patrio: Tierra Santa; un grupo de experiencia y trayectoria dilatadas al que ya he visto otras veces y siempre finalizan con un aprobado alto. Pese a que no son santos de mi devoción, los estuve disfrutando de principio a fin con el respeto que indudablemente merecen.


El grupo de Jason Newsted, exbajista de Metallica, abrió fuego a eso de las dieciocho horas con su nueva banda que lleva su mismo apellido, practicando una combinación de heavy/thrash que si bien no acabó de convencer al cien por cien, sí sonaba notablemente contundente y compacto; no me emocionaron, pero sí me gustaron. Es innegable que Jason tiene mucho rodaje: está en buena forma, le puso ganas, actitud y no paró de relacionarse con el público entre canción y canción. Newsted es un proyecto que acaba de nacer, pero siendo Jason el que está al frente, estoy seguro de que en un futuro nos ofrecerá buenos trabajos y directos a la altura de los grandes.


Los siguientes en desgranar su repertorio fueron los Ghost, a los que no conocía absolutamente de nada. Con una introducción eclesiástica hicieron aparición cinco siniestros encapuchados con negros hábitos de monjes y un vocalista vestido como un oscuro sacerdote católico con la cara maquillada de calavera. Cada uno de ellos se posicionó con solemnidad en el lugar del escenario que le correspondía, tras un enorme telón rojo con el nombre del grupo serigrafiado en bellas impresiones góticas, y permanecieron inmóviles en todo el tiempo en que duró la intro. La puesta en escena, de no ser por un sol que ayudo sobremanera a deslucirla, hubiera sido totalmente impresionante e intimidatoria y hasta lo que yo he visto, tan solo superada por los dementes de Slipknot. Sin embargo, pese al juego de luces y lo bien que sonaron, su propuesta musical me aburrió soberanamente debido quizás, entre otras cosas, a que el show que ofrecieron probablemente hubiera ganado varios enteros si llegan a tocar de noche.


Faltaba poco para que anocheciera y llegaba la hora de irse a buscar el segundo litro de cerveza, que dentro de nada entraban los Iron Maiden a escena. Con la cerveza rebosante y en delicado equilibrio, utilizando toda la habilidad acumulada en años, fuimos sorteando con precisión sobrenatural mochilas, cabezas rapadas, crestas, chupas de cuero, rastas y melenas, para alejarnos de Roberto Dueñas, Conan el bárbaro, Robocop y el Yeti que se habían colocado delante de nosotros anulando la visibilidad. Al cabo de unos diez minutos logramos posicionarnos en una zona donde estaban Frodo Bolsón, R2-D2, Danny de Vito y una revoltosa agrupación de Umpa Lumpas. Lo siento por titanes como Scorpions, AC/DC, Kiss o los putos Rolling Stones, pero los amos de la música en directo siguen siendo los Maiden y visto lo visto, lo seguirán siendo hasta que se les agote el combustible o mueran en el intento. Con los años que llevan es increíble que todavía no hayan tocado techo y cada vez que los veo en un escenario es mejor que la anterior.


Me resultaría difícil hablar con objetividad sobre la actuación de Anthrax si hubieran ofrecido un mal directo, siendo como son una de mis bandas favoritas en todos los sentidos por no decir la que más. Pero nada más lejos de la realidad: los de Nueva York ofrecieron una actuación de matrícula de honor, y complicadísimo lo tenían después de lo vivido con Iron Maiden. Sonido poderoso, demoledor y perfectamente conjuntado, derrochado con la entrega y vitalidad de quienes creen que quizás no habrá un nuevo amanecer. No voy a descubrir tampoco nada nuevo si os digo que son, innegablemente, gerifaltes con galones de la más alta graduación. Casi me atrevería a asegurar que fueron el grupo más coreado del festival.


A mitad del tercer litro de cerveza, mi buen colega Gerardo (el cenutrio que le pone tilde al adverbio "solo"), me trajo un bocadillo de algo que no tenía nombre pero que mitigaba un poco el hambre. Estábamos exaltados, felices, ebrios y tomando aire para la actuación de otro peso pesado del metal: Megadeth. Quizás, debido a la predisposición con la que llegué al festival y con la cantidad de cerveza bebida, la percepción de la actuación de Megadeth debiera haber sido similar a las grandiosas de Maiden y Anthrax. Pero me pareció sinceramente y muy a mi pesar, la más floja de cuantas he disfrutado de ellos. Se mostraron excesivamente estáticos, distantes, como si vinieran en plan: "bueno, tocamos las canciones sin más y nos largamos, que tenemos cosas que hacer". No me defraudaron, pero desde luego, siendo como son una banda de status e influencia enormes, no ofrecieron un directo digno de la trayectoria que les respalda.


El último grupo en deleitarnos y que por consiguiente cerraría el festival fueron los Avantasia: músicos excelentes que ofrecen un power metal totalmente digerible incluso para los oídos menos adiestrados en estos ritmos, pero del que apenas os puedo comentar algo puesto que no recuerdo nada. Jerónimo fue el que conducía y cumplió: el no bebió y nos devolvió sanos y salvos. No recuerdo tampoco a qué hora llegué a casa pero sí que me desperté a las catorce horas, así que pese a la amnesia, creo que me controlé bastante. Era domingo y recordé que tenía que ir al campo a casa de un amigo a comer paella. Fue cuando reparé que había perdido, inexplicablemente para mí, mis gafas de sol y que tenía el móvil desmontado con las piezas distribuidas por todos los bolsillos de mi chaqueta tejana. Ayer encontré la tarjeta SIM encima del microondas.


A ver para cuándo otro Sonisphere por tierras catalanas. Este ha sido estupendo y solo tengo que tratar de no perder ni desmontar nada, que seguro que me tocará conducir a mí.


 


Tags: Festival, música, metal

Regurgitado por Cabronidas @ 0:00
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Supuraciones
Publicado por lizzie
Jueves, 06 de junio de 2013 | 13:28

 jajjajajajajaj geniallll sobre todo el final del móvil a piezas jajjajajajja me meo jajjajajaj has hecho una crónica cojonuda, hasta parece

que estuve ahí jajjaja puto amo que estás hecho. Besote fuertote.

Publicado por Cabronidas
Jueves, 06 de junio de 2013 | 14:16

Así ocurrió y así debo contarlo. Una gran noche digna der ser vivida. Lizzie, ¿me acompañas a comprar unas gafas de sol a unos grandes almacenes?Bailando 

Publicado por Sincopada
S?bado, 08 de junio de 2013 | 12:57

A mí me ha contado un pajarito que lo de ANTHRAX fue indescriptible.

Gran crónica, como debe ser, sintiéndolo todo desde las entrañas,porque la música es lo que nos mueve, principalmente.

Las Másqueperras aun estamos en éxtasis místico desde anoche, MUSE fue un espectáculo como jamás habíamos visto antes, y acarreamos cientos de conciertos en nuestros hígados y nuestras meninges...

La vida sin música sería insoportable.De todas, todas.

Kisses.

Publicado por Cabronidas
S?bado, 08 de junio de 2013 | 19:54

Y que tengamos fuerzas para seguir yendo a más conciertos, Sincopada. No hay espectáculo mejor que un gran concierto. Y ojalá pueda volver a ver a ANTHRAX otra vez.hacer pedazos