Lunes, 24 de febrero de 2014

Ella era esa clase de mujer que creía ser la primera de todas las mujeres en vestir un traje de gala cuyos pliegues, a cada uno de sus movimientos, deslumbraban como rayos de un sol de verano. Siempre escudriñaba de perfil con la fijeza despiadada de unos ojos que apuñalan todo aquello que miran. Lo hacía con pose oblicua y eterna, con el mentón alzado y el pelo desordenado, solemne como un busto de la antigua Grecia. Abordaba las aceras con un paso alargado que era un pequeño salto, y entonces teorizaba sobre el nombre de la calle en la que nos encontrábamos, de las papeleras abolladas, de los chiclés aplastados y la basura que se desbordaba con insolencia de los contenedores, y siempre que la contradecía me miraba como la niña del exorcista.


A menudo, se enamoraba de tipos que se llamaban Héctor, Patric o Víctor, lo cual significó que nunca lo estuvo de mí. Si acaso fui como aquel mensaje nunca leído que se relega en la carpeta del correo no deseado, pero que por alguna razón que ya nunca conoceré, nunca borró de su vida hasta que yo decidí hacerlo, cuando acepté que para mí no fue más que una bonita caja de bombones caducados. Muchas veces se manchaba con el postre y entonces yo me reía. Y ella se reía conmigo y se reía como si no existieran cosas horribles en el mundo, y se reía hasta de su risa. En una libretita azul escribía cosas que no me daría a conocer hasta que la terminara, pero no le di tiempo; y eso que la deslizó con disimulo una y mil veces en los baños de ruidosas discotecas, en las mesas de bibliotecas taciturnas, y hasta en bodas y funerales de protocolaria teatralidad. Vestíamos nuestro discurso con ropajes caros y dábamos una calurosa palmadita a cada palabra precipitándola como si fuera la última, buscando el reconocimiento en otras palabras de bocas ajenas, que quedaban ingrávidas en la liviandad de su atonía.


Y así fue como aquella relación se convirtió en una trampa de bordes resbaladizos donde se despeñaron dos pavos reales.


 


Tags: pareja, relación, pasado, enamoramiento, Nuclear Assault

Regurgitado por Cabronidas @ 13:29
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Supuraciones
Publicado por BlueBB
Lunes, 24 de febrero de 2014 | 18:14

Amores pasados que no pasaron de todo porque sirven para escribir un pequeño relato...no caducado.

Se me pareció más a Nefertiti, a la que siempre imaginé altiva.

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Lunes, 24 de febrero de 2014 | 18:28

Hola, Blue. Más bien se parecía a Ilitía, la Diosa de los partos. Y es que me ponía a parir.Sonrisa Gigante Gui?o

Publicado por Temujin
Lunes, 24 de febrero de 2014 | 20:03

Hay veces que es mejor no comenzar una cosa porque si la acabas es peor, por ejemplo una botella de Cardhu de cinco litros o una mujer peligrosa. Sin embargo hay mujeres que le dejan a uno tocado y recuerdas toda la vida, como la resaca de los cinco litros o la primera vez que dijimos "no hay huevos" (que diria el humorista)...

Publicado por Cabronidas
Lunes, 24 de febrero de 2014 | 20:43

Sí, la botella de Cardhu hay que bebérsela poco a poco, sin abusar y con el paso de los días. Aunque sean cinco litros, al final cae. Con una mujer peligrosa, la cosa cambia: necesitas toda una vida para acabar con ella, y es posible que para cuando eso pase, ella haya acabado contigo. Suerte (para ambos) que no llegó a suceder. Y por supuesto, no tengo narices a acabarme una botella de Cardhu de cinco litros en tan solo una sentada de bar.Ojos locos

Publicado por Jatz Me
Martes, 25 de febrero de 2014 | 9:02

¿Y si te hubieras llamado Nestor, o cualquier otro de 6 letras, con una T y una R? Sonrisa Gigante

Ahora de lejos, ves todos los defectos, pero en su momento no los considerabas como tales. O sí, pero te traía sin cuidado, porque habia algo que tiraba mucho más (lease amor).

Publicado por Cabronidas
Martes, 25 de febrero de 2014 | 15:02

Los defectos se deben asumir. Si se tratan de corregir y lo consigues, surgen otros. Por eso más vale quedarse con los que ya conoces.Gui?o

Publicado por lizzie
Martes, 25 de febrero de 2014 | 15:27

 Amor de Pavos reales, estaba destinado a caducar o a terminar en caldo concentrado de avecrem para emergencias de hambre sexual, aunque creo que ni eso jajjaaj

Publicado por Cabronidas
Martes, 25 de febrero de 2014 | 15:31

Así es, Lizzie, así es. Totalmente condenada al fracaso.Fumador