Domingo, 26 de octubre de 2014

El día que decidí instalar red WiFi en casa y además contarlo, mis seres queridos me advirtieron con mucha seriedad de los peligros a los que me expongo conviviendo con esas ondas invisibles. Sin embargo, los que nos formamos con la lectura compulsiva de los cómics de la Marvel sabemos que todas esas historias dignas de Encuentros en la tercera fase no son más que miedos infundados; paparruchas, como diría el Sr. Scrooge. Spiderman adquiere poderes maravillosos cuando le muerde una araña radiactiva. Daredevil, Hulk, La Mujer Invisible o La Antorcha Humana desarrollan habilidades sobrehumanas después de exponerse a radiaciones de orígenes diversos. No hay duda al respecto: la radiación es saludable y espero amanecer un día de estos con algún superpoder asombroso.





Tags: Cómics, Marvel, superhéroe

Regurgitado por Cabronidas @ 19:22
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S?bado, 18 de octubre de 2014

Desde la calma absoluta y un estado claro de conciencia, quiero que una forma de vida llamada Juan Lado Palmier, encuentre la agonía extrema en las fauces de una jauría de perros hambrientos venidos del infierno. Quiero que le den caza en algún bosque de la lluviosa Galicia en la cual reside y le desfiguren la cara a dentelladas y le desgarren hasta el último de los músculos que recubren sus huesos. Deseo que dichos perros le causen las heridas necesarias para que, salvajemente malherido en la maleza, intente pedir socorro y se ahogue en su propia sangre y mierda. De no ser posible que esta suerte ocurra, espero que agonice en la peor de las soledades. Si acaso abandonado en el más profundo desaliento e indefensión con la única certeza de una muerte lenta. O también, como que es poco castigo la multa impuesta y es una forma de vida despreciable, enferma e inhumana, sea encarcelado a cadena perpetua y sodomizado repetidamente por varios presos con el cerebro empapado en cocaína.


Porque tú, Juan Lado Palmier, eres más animal que el animal al que con tanta saña apaleaste una y otra vez. Eres más hijo de perra (seguro que tu madre no tiene la culpa) que al perro al que apalizaste con un palo hasta causarle la muerte dos meses después. No encuentro en ti ni en tus argumentos algo mínimamente racional o que sugiera algún leve destello de sentimiento o empatía. Eres un gangrenoso cacho de carne. Un despojo putrefacto que ni siquiera sirve para estar colgado del gancho de una carnicería puesto que tal gancho tendría más integridad y moral que tú. Cualquiera que haya tenido a su cargo el animal que sea, sabe que basta con mirarlo a los ojos durante un segundo para constatar que alberga más humanidad en su interior de la que tú no podrías hacer gala ni en cien vidas. Y todo eso porque eres un zopenco malnacido e ignorante.


Y a toda esa aglutinación de señoras y señores de edades diversas; a todo ese fárrago de cerebros inertes que te apoyan y han querido linchar, como el vulgo de hongos mononeuronales que son, al veterinario que tan oportunamente grabó las imágenes del asesinato, os digo que deseo que os precipitéis en un oscuro pozo de ruina absoluta. Que tengáis que malvivir de la piedad del prójimo de la que tanto carecéis. Que el pan vuestro de cada día sea la mendicidad más horrible y que vuestro único sustento sea todo aquello que se desborde de los contenedores de basura. Dicen que los perros son un reflejo de sus amos, pero tu perro, Juan Lado Palmier, lejos de emplear la violencia para defenderse, lo único que hacía era agacharse y no parar de ladrar entre aullidos de dolor, quien sabe si suplicándote que cesaras esa brutal lluvia de golpes. Ningún perro, ningún animal se merece tan espantoso destino.


No sé si hoy estás muerto y sé que las bajezas que deseo te ocurran a ti y a los que te defienden me colocan a tu mismo nivel, pero es que soy muy imperfecto y si ya no campas entre los vivos, el mundo es un poco mejor.


 


Post scríptum: publicado en 2006. Revisado y republicado en 2014. 


Tags: Yol Lyvon, perro, maltrato, Juan Lado Palmier

Regurgitado por Cabronidas @ 14:15
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Lunes, 13 de octubre de 2014

Fiesta Nacional de España o Día de la Hispanidad, me da igual. No es más que la conmemoración anual de un genocidio. Que miserables hijos de puta que sois. Yo zoy ejpañó, ejpañó, ejpañó...





 


Tags: genocidio, Hispanidad, Non servium

Regurgitado por Cabronidas @ 2:44
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Mi?rcoles, 08 de octubre de 2014

Aunque algunos lo tienen larvado, siempre se ha dicho que el cerebro humano es un órgano prodigioso. El mío, por ejemplo, no deja de sorprenderme y no es por su escaso cociente intelectual, sino que funciona con movimientos reflejos, como los pulmones, el corazón o los párpados. No depende en absoluto de mi voluntad. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo como un autómata cuya única programación es el tecleo. Pero cuando se cansa se queda al ralentí y cuando se relaja es peor: dibujo un encefalograma plano, mis facciones se diluyen en una inexpresión gelatinosa, no paro de desbabar y me comunico a base de uuungs y gñeees. Creo que este deterioro lastimoso tiene su origen en el hecho de que comiera tanto pegamento de pequeño.


Un día, mi madre me llevó a la consulta del pediatra porque me dolía la barriga a horrores. El bueno del doctor Sabiniano, bregado en mil situaciones con no menos infantes, me preguntó: "¿Has comido algo que pueda haberte sentado mal?" Y yo respondí con inocencia: "Pegamento". Don Sabiniano adoptó unos rasgos que decían: "Collons, en la universidad no te preparan para casos así". Mientras que mi madre, visiblemente conmocionada, profirió un sentido: "Ay, verge. Con la de cosas que hay de comer en casa". Mi pegamento predilecto era el Supergen, que pese a ser incoloro desprendía un suave aroma adictivo y poseía una textura muy apetitosa, parecida a la del chicle varias veces mascado. El Bully era de un prístino color blanco y no es que no fuera apetecible, pero no se apelmazaba lo suficiente para masticarlo y tenía un retrogusto petroleado. El Nural me llamaba mucho la atención porque era de un intenso color naranja, pero maloliente como el sobaco de un troll, por lo que nunca llegué a catarlo. Y del pegamento Imedio para qué hablar, si era un miembro más de la familia ideal para complementar la merienda.


Y a todo esto, como que en este país se hace todo tan bien, no nos queda más que estar tranquilos:  el biorriesgo no se dará lugar porque nadie nos pegará el ébola.


 


Tags: Pegamento, contagio, virus, bacteria, enfermedad, biohazard

Regurgitado por Cabronidas @ 17:22
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Mi?rcoles, 01 de octubre de 2014

Se acrecienta más y más mi atracción por los pasillos. Largos y solemnes como una oración. De silencios crispantes y angustiosos. De penumbras diáfanas proyectadas en impar. Pasillos iluminados y pulcros recorridos en un triciclo a pedales. Las gemelas al fondo cogidas de la mano. ¿Y qué hay tras las puertas cerradas? Colchas verdes de camas sin hacer donde en cada pliegue hay una mueca de dolor. El olor de las naranjas. La máquina de coser de Lautreamont. Muertos en bañeras salpicadas de sangre. Detrás de las puertas del pasillo, a uno y otro lado, hay dormitorios, cocinas y lavabos ausentes de vida. Y gente de otro tiempo que devuelve tu saludo de un modo cinematográfico mientras una voz los presenta en off. Pasillos mudos en los que pedalea un niño en un travelling inquietante. Pasillos cubiertos con el púrpura de la muerte. Redrum... redrum... redrum... Y aunque es hijo único, exclama aterrado: ¡Yo no he sido!


 


Tags: Pasillos, El resplandor, película, redrum, Slipknot

Regurgitado por Cabronidas @ 19:13
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