Martes, 31 de marzo de 2015

Tendría seis años cuando un día, después de ver siempre alucinado los dibujos animados de Mazinger Z, me palpé el orbicular apretando levemente la piel hasta tocar hueso. ¡Era mi calavera! ¡Mi propia calavera! Desde entonces, me di cuenta de la fatal realidad de la que nadie escapa y supe que, tarde o temprano, iba a morir y me convertiría en un fantasmagórico esqueleto. Más que miedo, ¡sentí pánico! La posibilidad de "no ser" no me entraba en la cabeza, en mi calavera. Pero el tiempo ha pasado y hoy cumplo cuarenta y dos años. ¡Y qué vida tan feliz he cumplido hasta hoy, aun habiendo sembrado caos y desorden a mi alrededor! Como soy un tipo educado, no enumeraré, por insultante, lo maravilloso de mi existencia y su entorno. Y como ahora mi calavera y futuro esqueleto ya no me dan miedo, puedo seguir sumando aniversarios.


Tags: Cumpleaños, Mazinger Z, calavera, esqueleto

Regurgitado por Cabronidas @ 2:20
Supuraciones (7)  | Enviar
Mi?rcoles, 25 de marzo de 2015

Qué singular romanticismo —si se le puede llamar así— pues ante la mera visión de una deposición de ave, vuelve a invadirme el recuerdo de aquel momento que fue como ningún otro.


Como en otras tantas ocasiones, nuestras citas culminaban en la zona superior de la casa. Aquella fue la última vez y he olvidado por qué. Yo estaba bocarriba, tumbado en aquella rústica y enorme cama del siglo XIX, y ella encima de mí cabalgando como una salvaje amazona. El rítmico, sudoroso y experimentado movimiento pélvico de mi enérgica compañera, propició que ambos estalláramos como dos supernovas.  Justo en aquel momento de intenso éxtasis en el que toneladas de fuerza vital eran liberadas como dos galaxias en expansión, una generosa cagada de pájaro apareció, mágicamente y como un esbozo repentino, en el cristal del tragaluz que como testigo mudo de lo que acontecía, nos observaba desde el techo. Ella, ajena a aquel excremento, habría de recordar aquel bello y gozoso momento en la adoración que hizo florecer en mi rostro colmado. Al contrario y por extravagante que parezca, y pese a que aquel día la amé más que ningún otro, habría de recordarla a ella en todas las cagadas de todas las aves de la creación. No la he olvidado, ni a ella y ella conmigo. Ni a aquella mierda de pájaro en medio del tragaluz. Aquella mierda entre nosotros dos y las estrellas.





Tags: Amor, sexo, pareja, mierda, tragaluz, pájaro, Anthrax

Regurgitado por Cabronidas @ 11:30
Supuraciones (6)  | Enviar
Viernes, 20 de marzo de 2015

Quiero a mi troll. Yo quiero a mi troll. Quiero que venga y que se quede aquí. ¿Dónde estás? Yo no te odio y te deseo la vida, que es lo que realmente mereces.


Tags: Troll, lector

Regurgitado por Cabronidas @ 16:07
Supuraciones (64)  | Enviar
Mi?rcoles, 18 de marzo de 2015

Ella es una chica de alma cenicienta con colores en la cabeza. Una suicida desubicada en el caos de su existencia que busca el consuelo en los filos cortantes de la muerte. Nada hay peor que sentirse inanimada cuando aún se respira, y ante la brutal certeza de su realidad, mutila su piel una y otra vez en busca del dolor para sentirse viva en su carrusel de pesadilla. Ella escribe con mitones de sangre mil formas de detener su reloj para siempre. Y aunque sabe que nunca las utilizará, su corazón se encoge a cada día que pasa esperando la redención en una bala que lleve su nombre.


Él es uno de esos tipos que caminan solos sin mirar a los lados. Lo hace a grandes zancadas, siempre a contra viento y con las manos embutidas en los bolsillos. No huye de nada, solo se dirige a un lugar donde para él todo es más fácil, más llevadero. Él vive y grita entre los muros ruinosos de su propio laberinto del cual olvidó cómo escapar. Es un decadente que aceptó los barrotes descoloridos de esta broma burlesca y cruel de la que también nosotros somos prisioneros. Y en sus exorcismos de alcohol, escupe textos de seres deformes que vomitan sobre los lienzos de Dios.


Ella y Él. Suicida y decadente. Dos peregrinos sin rumbo y sin brújula, atrapados en una trampa de alquitrán y hormigón, perdidos en el transitar de sus vidas hacia un lugar que no existe, cruzan sus caminos formando uno solo. Demasiado conscientes de su realidad, curan sus heridas una en el regazo del otro. Y suicidio y decadencia forman una singular conjunción: él tiende su brazo a la suicida para que no la engullan las arenas movedizas en las que a menudo se precipita. Ella cobija en su estómago la herrumbre torturada del decadente y acalla los monstruos. Aparece el equilibrio y ambas tormentas se compensan.


Pero entonces los días se vuelven extraños y adoptan matices de caricatura, y suicida y decadente exhiben todo aquello que no importa y no debiera ser conocido. Lo que es un melodrama de cierta belleza entre dos caminantes que se encuentran a ciegas, pasa a ser una farándula rimbombante en la que dos farsantes desvisten sus secretos y desnudan sus miserias. Y en el chapoteo de su propia vulgaridad, los actores se descubren: los demonios del decadente son payasos sin vocación; la cicatriz en la piel de la suicida es el reclamo de un apego ridículo a la vida. Y la poesía se vuelve circo y es ultrajada, mientras que en su trono de fuego Lucifer se masturba complacido de triunfo.


La representación acaba y un telón de decepción cubre el escenario. Los caminos de suicida y decadente se bifurcan y ambos regresan a sus celdas. Dos peregrinos como tú y como yo, en este mundo horrible, maravilloso.




Tags: Suicida, decadente, relación, unión, Overkill

Regurgitado por Cabronidas @ 17:01
Supuraciones (6)  | Enviar
Lunes, 16 de marzo de 2015

No es que sorprenda puesto que, desde que el mundo es mundo, impera la idiocia casi absoluta en todas las jerarquías sociales, pero sí resulta entristecedor que don nadie o doña nadie, exprese en su espacio su desagrado por tal o cual libro, y toda una turba de lectores/as de ese espacio decide, cual manipulables borregos, no leer ese libro. Mostrándose así de forma brutal y dolorosa, como una penosa panda de oligofrénicos carentes de carácter opinante y capacidad de criterio. Me pregunto en qué momento perdieron tan valiosas cualidades que hacen tanto bien a la pluralidad. No puedo más que dirigirme otra vez a él, al Hacedor, al Gran Arquitecto, aunque sé que solo me ofrecerá silencio e indiferencia, ¿Por qué, señor, me haces sentir asco florido permitiendo que vea tales actos de pobreza de espíritu? ¿Tan mal me porté en el pasado?


Apreciados lectores, que sois pocos pero fieles, os imploro que a mí nunca me hagáis esto. Juzgad siempre por vosotros mismos y no convirtáis mis opiniones en una verdad a acatar.




Tags: Libros, opinión, criterio, carácter, elegir, juzgar, Gigatrón

Regurgitado por Cabronidas @ 8:00
Supuraciones (5)  | Enviar
Mi?rcoles, 11 de marzo de 2015

Queridas, llevo unas horas de elásticas cabriolas de blog en blog y de comentario en comentario, cual estrafalario arlequín de la corte, y sin hacer nada por evitarlo, riéndome de vuestro enojo. No me entendáis mal: se debe opinar de todo; todo está sujeto a crítica y a queja, aunque sea por vicio y aburrimiento. Así que como sigue siendo gratis, que nadie se atreva a cerrar vuestras boquitas y a cohibiros. Pero es que vuestra manifiesta indignación para con lo que ofrece la trilogía de Cincuenta sombras De Grey y la reciente adaptación al cine del primer volumen, me ha hecho prorrumpir en sonoras risotadas.


No creáis que no os acabo de entender, o al menos lo intento. Soy consciente de que Cincuenta sombras De Grey y su adaptación al celuloide, causarán daños irreparables en las mentes de muchas adolescentes aún sin formar y de mujeres de mente débil y carácter maleable. Aunque me habría gustado que en su momento, también hubierais desatado vuestra ira y desagrado con algunos abominables programas de televisión, revistas de moda y series tales como Sexo en Nueva York que, al fin y al cabo, son la misma excrecencia con diferente forma y ante la cual parecéis menos sensibles. Pero, eh, chicas, vilipendiad y poned a parir lo que se os antoje, que a mí me divertís igual.


¿Triunfa Cincuenta sombras De Grey y los dos posteriores volúmenes? Pues claro. La mierda, no solo lleva siglos inventada en forma de películas, series o programas de televisión, música, libros, revistas... sino que los oligarcas del pasado y del presente han hecho y hacen que se erija victoriosa una y otra vez, mientras que la genialidad y la verdadera literatura y demás, no siempre llegan allí donde deben. Por eso, creo que no debemos extrañarnos más de lo necesario, y mucho menos que nos importe, que por lo leído, además de las carcajadas que me habéis provocado, parece que os importa demasiado. Muchos hombres e impresentables como yo saben que no sois como Anastasia ni estáis malfolladas como ella. O eso queremos pensar, pese a que semejante basura haya trascendido entre miles de vosotras.


Por lo que a mí respecta, esta trilogía multiventas es menos que una mediocridad insustancial que va más allá de lo olvidable, y que se lee con la misma facilidad con que se respira. Sinceramente, no merece vuestra indignación y que con ella me matéis de la risa. Yo ya he perdonado a mi hermana por haberla comprado.


Voy a seguir riendo.







Tags: Cincuenta sombras De Grey, novela, trilogía, mujeres, BDSM, sexo, Carnivore

Regurgitado por Cabronidas @ 8:00
Supuraciones (11)  | Enviar
S?bado, 07 de marzo de 2015

Demasiados días sin publicar dejando el blog en estado comatoso, con menos actividad en él que conciertos de rock en el infame Valle de los caídos. Pero no había otra: estaba decidido a acabar con el último volumen de la trilogía del profuso y enciclopédico Ken Follet. Y es que una centuria de manos de este maestro da para horas, horas y horas de enajenación lectora. Cierro el libro una vez finalizado, doy un profundo suspiro y me quedo pensando varios minutos en el mundo que acabo de abandonar. Ahora me creo ciego ante un teclado que me resulta desconocido, palpándolo a tientas para dar con la combinación precisa para plasmar, por ejemplo, un punto y seguido. No sé si tendrá que ver con el camino hacia la decrepitud, pero he olvidado los libros de mi juventud y enterrado los errores; he aprendido a no avergonzarme de mi reflejo en los cristales y a metaforizar sin grandilocuencias y edulcorantes.


Letras, letras, letras, letras, letras... Cada vez creo menos en ellas, y paradójicamente, cada vez las necesito más. Antaño, apreciaba con deleite el talle elegante y presumido de una Georgia y de una Times New Roman, o la claridad sobria y estilizada de una helvética y de una arial.  Pero ya no me interesa lo inmediato; si tienen atrevimiento y desparpajo o equilibrio en el párrafo; si tienen el pie fino y alargado o cuello de cisne.  Ahora solo me interesa qué pueden contarme, cuando me las encuentro o llegan hasta mí, una vez que cruzan por la puerta de donde nacieron. Y vuelvo y salvo pocas y honrosas excepciones, nada ha cambiado: sigo siendo un idiota engreído, asomando el mentón entre muertos sin imaginación que hacen, de lo que podría ser un Elíseo, un paisaje desolador.


¿Dónde han quedado las buenas historias?



Tags: Libros, lectura, historias, letras, ausencia, House Of Pain

Regurgitado por Cabronidas @ 13:20
Supuraciones (8)  | Enviar