Martes, 29 de diciembre de 2015

Otro gran músico nos ha dejado. Los que amamos estos ritmos sabíamos del estado de salud de este tipo incombustible. Ahí quedan como legado, cuatro décadas doradas de música creada con el corazón y las entrañas, que hablarán ya por sí solas hasta que se apaguen las estrellas. Lemmy Kilmister, el alma del grupo británico Motörhead, el bigotudo bajista padre del rock duro, nos dejó el pasado 28 de diciembre, día de los santos inocentes, a los 70 años de edad. Una broma cruel y de mal gusto por parte del impredecible destino. Los restantes miembros de la banda informaron a los medios, de que Lemmy murió a causa de un cáncer devastador que se le detectó dos días antes de su muerte. El icónico cantante murió dignamente en su casa de Los Angeles, California, sin prolongar su agonía.


Ojalá hubiera podido disfrutar de él más veces en directo. Una sola y última vez sabe a muy poco. Descansa en paz, gran hombre.




Tags: rock, Motorhead, muerte

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Lunes, 28 de diciembre de 2015

Ya lo dijo el sabio Gustavo: "Con la cara que tenéis por rostro, solo podéis pecar". Y en eso se equivocó Gustavo si pensaba en el pecado carnal, aunque, inequívocamente, muchas de vuestras caras seguro que son un pecado. Y si quizás pensaba en lo mismo que yo, el sabio acertó de pleno. El caso es que no hace falta que tengas unos rasgos extremadamente particulares para tus autorretratos, e infectes con ellos las redes sociales como si fueran una plaga. No importa el día ni el momento en que decidas hacerlo. Tampoco que poseas facciones accidentadas, payasescas o arruinadas por un acné purulento. Ni que tu mirada sea incómodamente estrábica o que tu quijada sea prominente y tu sonrisa desdentada. En definitiva, tu cara no tiene que ser bella ni fea. Tampoco tiene que ser la cara común de la medianía. Ni tan siquiera una combinación de las tres. Tan solo necesitas una carencia innegable de amor propio y un deseo de autoafirmación nacido de tu penosa baja autoestima.


Sí, porque toda la población mundial ha nacido con el rostro de Selfi, y contagiaréis a los que todavía están por ver la luz. Pese a que tu jodido careto es indispensable para mostrar tu verdadero y puto rostro de Selfi, no importa en absoluto lo que trasmita. Selfi no tiene prejuicios y no hace distinción de razas, creencias y sexo ¿Sabes por qué? Porque venga de donde venga el rostro de Selfi, siempre trasmite la misma aplastante evidencia de profunda imbecilidad. Lo sé, lo entiendo: Necesitas tu banal momento de gloria. Necesitas el estúpido reconocimiento de tu innecesaria existencia por parte de todos aquellos que te conocen y son tan anodinos y ridículos como tú, aunque sabes que saben que sigues respirando. Te excitan tus dos segundos de protagonismo registrados para toda la eternidad, o borrados tan pronto ni siquiera tú soportes la visión de tu jeta atentando contra el bien. Estáis tan en todas partes en todo momento que no dejáis espacio ni para el silencio. Vuestro maldito rostro es mi cruz.


Vuestra puta cara, el rostro de Selfi.






Tags: autorretrato, selfie, foto, selfi, cara, rostro, Mama Ladilla

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Lunes, 21 de diciembre de 2015

Bien mirado y con lupa, una tímida alegría y una enorme decepción ante el resultado electoral. Aunque tampoco nos vamos a extrañar demasiado: España sigue siendo idiota y sus votantes obtusos y cerriles. Pues bien, por eso mismo, tenemos lo que nos merecemos.



Tags: Def Con Dos, elecciones, votar

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Jueves, 17 de diciembre de 2015

Para un hombre de paz como yo, la violencia es detestable, venga de donde venga. Y eso que yo soy de los que piensan que para que el mal triunfe, basta con que los hombres de bien no hagan nada. Aunque sobradamente merecida, la agresión es condenable mire por donde se mire y nunca se tuvo que haber realizado. Prefiero una buena hostia a ese malnacido, pero en las urnas. Le haría más daño y al resto más bien. Y no busquéis culpables: La culpa es de Def con Dos, cuya canción que nunca debió acatarse por parte del pueblo enfadado y engañado se titula "duro y a la encía".



Tags: Agresión, golpe, Rajoy, hostia, Def Con Dos

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Lunes, 14 de diciembre de 2015

Años ha bromeaba con mis compañeros de estudio sobre cómo sería el trabajo perfecto. Decíamos que debería ser una ocupación que requiriera las funciones de un cura, la remuneración de un ministro y el descanso vacacional de un profesor de escuela. Dado que ni dando cuatro vueltas al mundo encontraríamos semejante ilusión, a unos nos dio por estudiar y a otros por estudiar para intentar ser un engranaje más en la maquinaria de estado. Es decir: opositar. A pesar de su lejanía, recuerdo muy vivas las palabras de Gumercinda, que llegaron a mí entre el humo de su cigarro y el tintineo de las botellas: "Nuestros viejos son obreros, Cabrónidas, y no somos Borbones. Así que nos toca currar, y como yo no quiero currar, me voy a poner a estudiar. Pero no a estudiar cualquier mierda, no. Voy a lo seguro, Cabrónidas. Voy a superar unas oposiciones y a ser funcionaria. Voy a aprovecharme de ciertos privilegios que eso conlleva y a asegurarme la mensualidad de por vida. Y sobretodo a tocarme el mondongo".


El tiempo demostró que Gumercinda hablaba en serio; en lo uno y en lo otro: aprobó en Técnic Serveis Penitenciaris y cuando no hacia nada y no pasaban las horas, se tocaba el mondongo, y aun respetando la dedicación que tuvo que emplear Gumercinda, no es nada meritoria si la comparamos, por odioso que sea, con la que tuvieron que emplear mis otros compañeros que decidieron estudiar para notario. Ahora no sé, pero años atrás las oposiciones a notarías eran tan duras que dejaban una impronta perenne de merma física y mental en todo aquel que osara afrontarlas. Vi con mis propios ojos como los opositores se aislaban del resto del mundo en austeros y claustrofóbicos zulos y cubículos, memorizando el vasto temario que comprendía cosas amenas y divertidas tales como Derecho Civil, Derecho Mercantil, Legislación hipotecaria, Legislación Notarial y Derecho Procesal o Administrativo. A continuación, recitaban lo aprendido en una letanía neutra, como viejas devotas rezando el padrenuestro. Cada uno de los temas debía ser entonado en una cadencia concreta, para no excederse ni quedar rezagados del tiempo que les impondría el tribunal.


Cuando llegaba el día del examen, los opositores abandonaban su clausura y regresaban al mundo exterior tambaleándose. La mayoría estallaban en una silueta de cenizas en cuanto la luz solar incidía sobre ellos. Los más resistentes asimilaban los cambios sociales y paisajísticos, no sin quedar seria e irremediablemente traumatizados al comprobar que la canción de "dale a tu cuerpo alegría Macarena" ya era historia o que sus novias ya no conservaban el apellido de solteras. Los que sobrevivieron y suspendieron, lo dejaron y decidieron dedicarse a otros estudios y a vivir. Los que sobrevivieron y además aprobaron, desarrollaron toda una alucinante gama de insólitas excentricidades.


Uno acudió de visita a casa de mis padres para darnos la gran noticia, y sin previo aviso, se fue a la cocina y apareció con una escoba en equilibrio sobre su barbilla. Después, añadió precariamente una de las sillas del comedor. Boquiabiertos, mirábamos cómo intentaba equilibrar ambos objetos al mismo tiempo. El inestable espectáculo de equilibrismo finalizó en tragedia y los dos objetos cayeron sobre él dañándole la frente y la dignidad, no así como el cerebro que le venía deteriorado de serie. Otro recién aprobado y también amigo de mis padres como el accidentado notario equilibrista, acostumbraba a disfrazarse de enciclopedia o rúbrica en las situaciones más inverosímiles. Una vez se hizo fotografiar vestido de Néfertiti y cada mes durante tres años, enviaba las fotos a amigos y familiares con enigmáticas dedicatorias en arameo. Un tercero empleó tantas horas de estudio, que desarrolló una complicidad enfermiza con el tiempo y sembró toda su notaría con centenares de relojes. El buen hombre abría una hora antes para que le diera tiempo a darles cuerda, y según él, eso le ayudaba a comenzar la jornada optimista y relajado. No así como a sus clientes y empleados, que convulsionaban de histeria o escapaban de allí con un alarido atravesando el cristal de las ventanas entre tanto tictac y tanta campanada cada diez minutos. Hubo otro que siempre caminaba por las aceras en la misma dirección que los coches hasta el agotamiento, tan pronto a la izquierda como a la derecha, convencido de que, de no hacerlo, le sobrevendría la muerte súbita. Un quinto notario, aborreció de tal modo su silla y su escritorio de estudio, que recibía a sus clientes en la bañera de su casa, no siempre llena de agua. Hubo dos que conformaron un dúo de estudio: uno, para no aburrirse, primero memorizaba las páginas pares, luego las impares, y finalmente las ordenaba en su cabeza. El otro, más normal, le daba la vuelta a los libros y los leía del revés. Ambos siguen en paradero desconocido. Y si no, el caso extremo del notario atemporal. El susodicho se levantaba temprano, se vestía de traje y corbata y salía a comprar el periódico. Después entraba en el bar de toda la vida y desayunaba un croisán y un cortado. El desayuno siempre le costaba cien pesetas. Siempre. Y siempre le devolvían cinco. Y así durante treinta y dos años sin atender al IPC. La familia pagaba la diferencia a final de mes, a sabiendas de que alterar tan desconcertante rutina le hubiera provocado un estado de shock. También está el caso de Sinforoso, que una vez opositó con éxito, pensaba que cada vez que amanecía era el último. Sinforoso, cada día dejaba abierto su despacho y se iba al bar para amorrarse al periódico y leer todas las esquelas a ver si encontraba la suya. Memorizaba los horarios de todos los entierros a los que acudía puntualmente para ver si era él el enterrado. Naturalmente, se le incapacitó para ejercer su profesión, y no por estar chiflado, cosa habitual entre los de su gremio, sino por no acudir al despacho.


En fin, podría citaros más casos reales sobre cómo las oposiciones a notarías transforman la psique del ser humano, pero tampoco quiero desalentar a toda persona que quiera intentarlo. Y no hay otra. ¿No tienes la sangre azul? Pues a estudiar o a currar; la libertad ya la emplearemos si nos da tiempo.








Tags: oposiciones, funcionario, Estado, examen, notario, tribunal, La polla récords

Regurgitado por Cabronidas @ 12:50
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