Viernes, 07 de septiembre de 2012

Cuando estás en un bar disfrutando de una bebida, una escisión de dimensiones galácticas se abre en tu universo interior y socava brutalmente tu espíritu cuando, de forma inesperada, se acerca a ti un ciudadano de la medianía y, educada y altruistamente, se ofrece a depilarte los pelos del culo. Ante un gesto tan repentino como íntimo cabe tomar, como mínimo, una resolución.


De buenas a primeras, pensé en administrarle un buen par de hostias como corresponde por semejante atrevimiento y falta de tacto. Luego pensé que a lo mejor, estúpidamente, si me afeitan el culo, follaría más o más seguido. Aunque aquí cabe matizar para evitar malos entendidos, que considero mi esfínter únicamente como un orificio de salida. Tan solo permito que me introduzcan un dedo y ha de ser hasta la primera falange; evidentemente, la mano debe ser de una mujer, aunque tenga la uña larga y halla peligro de desgarro interior. Segundos más tarde, simplemente, quise huir y llegar más lejos que el puto Forrest Gump. No obstante, no hice nada, puesto que la extraña petición anuló mi capacidad de reacción.


Decidí mirar al tipo directamente a la cara.


La fisonomía del depilador anal era normal y no tenía deformidad ni rasgo destacable. Según como, la sobriedad de su mirada trasmitía una sensación de inexplicable afabilidad, semejante a la de los ositos de peluche pero sin la ternura de estos. De todos modos y a decir verdad, no me inspiraba confianza y estaba muy lejos de tranquilizarme. Finalmente, consideré que la depilación del culo, aun solicitada con educación, era un acto antinatural y sumamente violento, por lo que, con gesto reverencial, vacié la bebida sobre su cabeza y le introduje la botella, sin titubeo alguno, por donde amargan los pepinos.


Tags: depilación, culo, esfínter, petición

Regurgitado por Cabronidas @ 23:40
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Supuraciones
Publicado por Cosa
S?bado, 08 de septiembre de 2012 | 9:37

Al menos te lo ofreció educadamente. A mi una vez una esteticienne me arreó a traición una paletada de cera caliente en una parte con bastante más pelo (supongo), sin preguntar ni nada. Tenía dos opciones: vivir con el pegote o arrancarlo. Escogí la segunda.

Después tuve que matarla.

Publicado por Cabronidas
S?bado, 08 de septiembre de 2012 | 11:29

Si es que las personas somos muy celosas de nuestros recovecos y agujeros íntimos. Quién sabe, puede que a la esteticinne le dieran el título en una rifa de feria de ganado.

Publicado por goodbye kitty
S?bado, 08 de septiembre de 2012 | 15:08

jajajajajaja mira que me precio de encontrarme en situaciones surrealistas, pero ésta es la mejor que he leído, visto u oído.

aunque tu reacción no es que le que esperaba, fíjate!!!

Publicado por Cabronidas
S?bado, 08 de septiembre de 2012 | 23:01

Por todos los cielos, Kitty, no me imagino que imagines que accedo a la depilación. Muchas risas

Publicado por cronicas vienesas
Martes, 12 de enero de 2016 | 9:22

Jajajaja, qué asco, por dios! Y como fuera a la cera te ibas a quedar mirando pa Cuenca, menos mal que dijiste que no.

Un hombre con el culo depilado, buahhh, jajajajajaa.

Vaya temita, anda Tongue

Besos

Publicado por Cabronidas
Martes, 12 de enero de 2016 | 17:07

Celia, todo es posible en la escritura. No hay temas prohibidos. Muchas risas