Lunes, 22 de octubre de 2012

Me siento satisfecho del olvido. Orgulloso, si cabe, de ser incapaz de recordar a todo aquel que no quisiera ser recordado, si es que alguna vez hubo alguien que carente de afán de protagonismo e impregnado de verdadera pureza, no quisiera vivir en la mente de otros, una vez exhalado el último suspiro. La solidaridad de la carne con la carne tenía un nombre que le confería sentido; el origen del progreso de la especie se extravió en la luz de alguna estrella opaca; en algún paraje remoto todavía sin profanar, o en la oratoria de algún erudito griego que nadie escuchó porque no existió realmente. Tan sólo me serena saber, miserable de mí, que vosotras y vosotros, que devoráis la vida en lugar de saborearla cacho a cacho, y perseveráis por ser imperecederos en la mente de vuestros hijos, algunos aún por concebir, moriréis un día u otro. Y seréis como aquel griego sabio cuyo mensaje arribó a ninguna parte. Como esa estrella cuya presencia en el firmamento nadie percibe porque su brillo permanece velado.


Olvido e indiferencia, la peor de las penitencias.


Por eso yo también quiero reproducirme y multiplicarme. Y que mis hijos e hijas sepan la verdad y vean algún día que nunca olvidarán el asco que damos. Para que custodien nuestra mísera soberbia y la propaguen, y para que vomiten hasta en los más inalcanzables confines la falsedad que hemos mantenido sin advertirlo. O acaso para que nos olviden puesto que yo no he sabido hacerlo. Tan sólo por pretender esto, por la eventualidad de continuar jodiéndonos todos los días de esta vida efímera que ya no es nuestra, merece el milagro de alumbrar una cabeza pequeña, redonda y dura de alguna vagina y darnos cuenta de lo esencial. Y jodernos. Y morir. Y llorar. Y gritar. Y continuar respirando... latiendo, perpetuando una vez más el ciclo, que nacer, es el único acto verdaderamente testimonial que una mujer y un hombre podrán realizar jamás.


No puedo olvidarte. Por eso pienso en ti. Y en ti. También en ti.


En ti no.


 


Tags: stratovarius, tiempo, padre, madre, nacer, testimonio.

Regurgitado por Cabronidas @ 0:01
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Supuraciones
Publicado por Blue
Lunes, 22 de octubre de 2012 | 13:57

También hacen falta luces para alumbrar un texto así, ¿o esto no es un parto?

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Lunes, 22 de octubre de 2012 | 14:10

Bueno, no es un parto. Pero no se puede hablar de la vida sin mencionar los partos. Claro que... algunos partos no acaban en vida precisamente.

¡Buen comienzo de semana, Blue!

Publicado por goodbye kitty
Lunes, 22 de octubre de 2012 | 19:14

...yo solo pienso en todo lo que no van a tener los gusanos para engordarse conmigo

creo que fue ayer que pregunté ¿por qué no se esteriliza más?

Me gusta ese "En ti, no", muy cabrón, muy tuyo.

Publicado por Cabronidas
Lunes, 22 de octubre de 2012 | 19:45

El día que yo me hospede en el cortijo de los callados para siempre, me parece que los gusanos no se darán un festín conmigo. Lo digo por lo de delgado, aunque a veces pienso en la donación de todo lo que sirva, si es que hay algo que aprovechar, y en la incineración.

Kitty, lo de "en ti no" te ha gustado porque eres una másqueperra de tomo y lomo. Que lo sé yo.Demonio

Publicado por Sincopada
Martes, 23 de octubre de 2012 | 7:27

Es curioso, yo nunca sentí la necesidad de "ser" madre, de albergar vida en mis entrañas, de ser perdurable. Sin embargo, en cierto momento de mi vida pasada, quise hacer imperecedero un amor colosal, dándole forma de cigoto a un grumo de entre tantos miles. Ahora puedo decir que el amor incondicional existe, que daría la vida por otra persona sin dudarlo un segundo y que me da igual morirme y que nadie me recuerde si me voy con la sensación de que dejo para este inframundo una persona capaz de ser y hacer feliz, sin más ambición que esa.  El amor viene y va, fluctúa en un mercado de valores cada día más patéticos, pero lo que se siente por un hijo...eso no se puede describir con palabras, sólo vivirlo para saberlo.

Kisses.

Publicado por Cabronidas
Martes, 23 de octubre de 2012 | 14:29

Yo no tengo hijos, que yo sepa. Y los condones se rompen. Es terrible.

No sabemos cuándo, pero llega un momento que se nos forman dentro nuestro, lo que creemos que son firmes convicciones. Pero la vida se ríe de ellas y las transforma a su antojo. Y acabas tirándote de cabeza a esa piscina de la cual antes renegabas.

Salut, Sinco.careto esperma

 

Publicado por cronicas vienesas
Jueves, 31 de marzo de 2016 | 15:24

Un texto soberbio.

Yo nunca quise ser madre y casi lo prefiero porque el mundo actual y más el futuro muy próximo me da miedo. Pero es necesario que haya personas que sientan esta llamada y sigan trayendo niños al mundo, pero más necesario es que formen seres capaces de transformar esta mierda en un mundo decente donde el respeto sea ley.

Besos

Publicado por Cabronidas
Jueves, 31 de marzo de 2016 | 15:26

Acertadísimo comentario, Celia. Qué razón tienes. Gui?o

Publicado por lizzie
Jueves, 31 de marzo de 2016 | 16:02

Bebámonos la vida y que la vida nos bebe a nosotros, nos saque el jugo bien sacado y bien exprimido y nos beban los que vengan detrás, y que les aproveche, nos reciclaremos en partículas de carbono, agua y de ideas que sembraremos, algún fruto daremos aunque sea para simiente de nabo jajajjajaBrindis Buena música, normal que estés gelgado eres puro nervio y energía, como la música que has puesto, para engordar tenías que hacer eso de OmmmmmmmmmmGui?o

Publicado por Cabronidas
Jueves, 31 de marzo de 2016 | 17:06

Aunque a medida que pasan los años, al cuerpo le cuesta cada vez más quemar calorías. Y ya sabemos lo que pasa si no se queman calorías. Divertido