Martes, 15 de enero de 2013

Seguro que a todos/as os ha pasado alguna vez: un día que ni pensabais, escuchasteis un disco que os marcó para siempre y que os caló tan hondo, que lo tenéis en vuestro altar particular como una de las obras musicales más magnas que vuestros oídos escucharan jamás. Eso es lo que me pasó a mí cuando tenía dieciséis años. 


Lo primero que me vino a la cabeza, fue preguntarme quiénes eran esos tíos que abrían su disco con una guitarra cuya distorsión era cruda y poderosa cual derechazo de Cassius Clay que, no contenta con regodearse en su compacta sonoridad, se iba cruzando con la batería cada medio compás. ¿Quiénes habían creado ese sensacional efecto musical que me hipnotizó para siempre y me incita inevitablemente a cabecear hasta romperme el pescuezo? "Son S.O.D., el grupo paralelo de Scott Ian y Dann Lilker, el guitarra rítmica de Anthrax y bajista de Nuclear Assault respectivamente", me contestó el colega estando en su casa mientras le dábamos a la birra; había puesto el vinilo en el equipo, con clara intención proselitista, como incondicional amante e intérprete que era del hardcore, thrash y similares.


Tan pronto como pude, me hice con una copia del trabajo original y no dejé de darle cera en muchísimos meses. De hecho, el disco tenía la inexplicable propiedad de ayudarme a coger el sueño por las noches aun sin tenerlo, debido quizás a que le prestaba la mayor de las atenciones y me dejaba extasiado a la vez que extenuado. Puesto que era (y soy) ferviente degustador de ese tipo de ritmos, yo ya era conocedor de la innegable calidad de Anthrax y Nuclear Assault, e inmediatamente reconocí en esos sonidos tanto el buen hacer de Scott a las seis cuerdas como sus coros ultralocos y su estilo endiabladamente veloz.


Años después y de hecho, estos últimos cinco días en los que no he posteado, he estado recopilando información; leyendo y escuchando entrevistas sobre el disco de S.O.D. del cual sigo enamorado y he sabido, para mi sorpresa, que el trabajo en cuestión trata de un enorme chiste, un brutal desahogo en clave de humor punzante y demencial. Todo estaba basado en el Sargento D, un personaje creado y dibujado por Scott Ian en sus ratos libres, que venía a ser un racista recalcitrante y el fascista militante más indecente, indigno, inmoral y descerebrado del mundo.


Así que canciones tales como Speak english or dieKill yourselfFist banging maniaFuck the Middle East, United forces, etc, se compusieron en base al sargento D. En cosa de 28 minutos y 36 segundos, los S.O.D. desgranan sin piedad alguna, veintiuna canciones cuyas letras son, ya no políticamente incorrectas hasta la carcajada para quien suscribe, sino mortalmente ofensivas e hirientes para muchos que se lo tomaron a mal y como algo personal. Y es que claro, si te metes con mejicanos, puerto riqueños, con toda latinoamerica, moros, islamistas, egipcios, turcos, judíos y, básicamente, con todo lo que no sea yanki como manda y ordena el Sargento D, puedes remover susceptibilidades más allá de lo deseado.


El berreante voceras que se encargó de los "alaridos" fue escogido con un acierto sin fisuras: el incómodo Billy Milano, un inconsciente, irritable e impredecible obeso que en cuanto se plantaba ante una cámara o escenario, adoptaba las actitudes más insufribles y provocadoras para la convivencia entre humanos, encarnó magistralmente al Sargento D. Solo él podía dar la credibilidad requerida a tan repelente y odiado personaje. Pero, si bien os digo que se trata de la última persona con la que me iría de fiesta, aparte de que lo descabezaría si un día se le ocurriese acercarse a mis hermanas, no puedo evitar dedicarle toda mi admiración: cuando uno canta, interpreta, y en la interpretación vale todo, qué cojones.


Así que voy a poner en marcha el tocata y a cuadrarme por millonésima vez ante el Sagento D. Larga vida a S.O.D. y a su Speak english or die. Porque de no haber descubierto este disco, con toda seguridad, mi vida habría sido otra.


¡Salud, camaradas!


 



Tags: Anthrax, S.O.D., Nuclear assault, crossover, thrash

Regurgitado por Cabronidas @ 14:58
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Supuraciones
Publicado por Galia B.
Mi?rcoles, 16 de enero de 2013 | 11:46

Es cierto, todos tenemos un disco o una canción, seguramente sobrevalorada, que marcó una etapa de nuestra vida. A mí me ocurrió con catorce años, con un disco de Nirvana. Estaba en pleno proceso de cambio; pasar de ser una mocosa a una pava llueca que suspiraba por chicos mayores con melenas.

De S.O.D. tengo el Bigger than the devil en mi discoteca particular, y el motivo por el qué llegó a mí fue precisamente el que tú describes en el texto, aparte de seguir cualquier trabajo derivado de Ántrax y la fascinación por la portada de ese disco. Un grupo políticamente incorrecto por lo que dicen sus letras, mensajes que incomodan a esa gran potencia, una panda de hipócritas que se asustan por una teta en la Super Bowl, y sin embargo les encanta mostrar en directo las proezas de sus soldados.

Publicado por Galia B.
Mi?rcoles, 16 de enero de 2013 | 11:48

Que te ayude a conciliar el sueño me parece muy curioso, si tuviera que colocar un tema como banda sonora de mi vida sería “Seasoning the Obese”, para ilustrar mi momento vaso de Coca-cola estrellado en la pared.

Perdón por el tostón y el comentario partido en dos. Es que has tirado del hilo de mi memoria y me ha encantado el texto. Gracias!

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 16 de enero de 2013 | 12:46

Hostiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, Galia B. Así que te molan los S.O.D. Que sepas que ANTHRAX es mi grupo de toda la vida, y sí, yo también tengo y escuché hasta la saciedad el "bigger than the devil". De hecho, tengo todo lo que han parido S.O.D y ANTHRAX hasta el día de hoy. La canción "Seasoning the obese", de la cual hay un vídeo colgado en la red, tiene su miga. Y es que viene a ser un guiño en clave de humor (cómo no) de la canción de SLAYER titulada "seasons in the abyss".

Seasoning the obese, que traducida a nuestro idioma es algo así como: sazonar a los obesos. Canción que se dedicó a sí mismo el bueno de Billy.

¡Saludos hardcorianos, Galia! 

Publicado por Blue
Jueves, 17 de enero de 2013 | 18:35

No me atrevo a decir que tenga un disco que me haya marcado para siempre, porque cada cierto tiempo me engancho a uno y lo repito hasta que me canso. Pero si tuviera que decir el  primer disco completo que me encantó, podría ser el Harvest de Neil Young, y si dijera el último, el de Noiserv.

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Viernes, 18 de enero de 2013 | 19:46

Hola, Blue. Para un melómano como yo siempre hay discos que nos marcan. El de S.O.D. fue el primero de muchos (bueno, no tantos), y el último siempre está por llegar.Gui?o