Jueves, 11 de abril de 2013

Los noticiarios dijeron que era la noche del fin del mundo. La pregunta que durante el principio de la humanidad atormentó siempre al hombre por fin fue contestada: no sabemos aún de dónde venimos, pero sabemos que los marcianos existen y van a por nosotros con todo su armamento pesado; sálvese quien pueda; maricón el último. Era el fin de todo lo conocido y yo había quedado con mi novia, Doménica Cazarnosa, para pasarla juntos, pegados, abrazados; para intercambiar saliva y si se daba el caso, echar el último gran polvo en el balcón como homenaje a la vida con nuestras siluetas moviéndose rítmicamente en un idílico paisaje crepuscular.


Como os cuento, era la noche del Apocalipsis y yo llegaba tarde a mi cita, entre otras cosas, porque estuve releyendo mi colección de los 4 fantásticos y luego me puse a jugar al guitar hero en nivel de experto, y al ver que me encontraba en estado de gracia, debía aprovechar el momento para sacarme de una vez por todas la canción Through the fire and flames de Dragonforce. Sin embargo, mi virtuosismo con la guitarra de plástico no fue suficiente y en un arrebato de frustración, agarré la guitarra por el mástil y la estrellé cuarenta y siete veces contra el suelo como hacen los roqueros auténticos.


Corría tanto con el coche que a mi paso derretía el alquitrán de las calles y apunto estuve de matarme al esquivar a una delirante comitiva de Hare Krishna que danzaban con estremecedor fervor religioso. Imaginaos qué disgusto si mis padres se enteran de que muero estrellado porque corría más que Vin Diesel justo antes del gran silencio, y además de muerte no natural... Ay, pobre, si es que veía demasiado cine y eso no es bueno. Cuando llegué al portal y clavé el dedo en el timbre, una, dos y hasta tres veces, apareció por una de las ventanas del sexto piso una anciana desdentada con cara de troll, exclamando puño en alto que a qué narices venían esas prisas a aquellas alturas del fin de la humanidad, ¡Será posible!, ¡indocumentao!, ¡zarrapastre!, ¡bebecharcos!, ¡descerebrao!...


Miré la hora en el móvil mientras la anciana seguía con sus esputos e improperios a mi noble persona: eran las veintitrés y cincuenta y cinco y llevaba como hora y media de retraso sobre la hora convenida. El Papa, Hacienda, los Servicios de inteligencia, Íker Jiménez, Javier Sierra y todos los científicos del mundo habían coincidido en vaticinar la desaparición de todo lo conocido, el fin de todos los tiempos, la guerra de los mundos para aquella misma medianoche, lo que significaba que la gran hecatombe, el armagedón, la reputísima hostia consagrada, el copón bendito se nos vendría encima más o menos en cinco minutos.


Las primeras naves marcianas estaban llegando y al entrar en contacto con la atmósfera terrestre ardían como enormes bolas de fuego; yo resoplé y se me encogieron un poco los testículos. En ese mismo momento Doménica me contestó y quise otra vez mío y por última vez aquel cuerpecito elástico, firme y prieto como un arco vikingo; su voz sonó evocadora como una calurosa tarde de verano sentado al borde de la piscina; melódica y adictiva como un estimulante amanecer primaveral, por el portero automático de su piso: "Neneeeeeee, todavía no acabé de maquillarme... ¡Tómate una cerveza y espérame quince minutos, cari! ¡Ahora bajo, eh!"


Y eso fue todo.


 


Tags: ataque, marcianos, el fin, Megadeth

Regurgitado por Cabronidas @ 15:32
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Supuraciones
Publicado por marciano
Jueves, 11 de abril de 2013 | 18:12

Soy el marciano que se folló a tu novia mientras esperabas como un gilipollas a que se maquillara jajjajjajajaja ella no recuerda nada, tenemos poderes que ya quisierais vosotros jajjajsja

Publicado por Blue
Jueves, 11 de abril de 2013 | 18:17

Jajaja, este relato me encantó. Ágil y lleno de contenido.

¿Así que guitar hero nivel experto?, jaja.

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Jueves, 11 de abril de 2013 | 18:22

Así es, Blue. Tengo un amigo que me vició al guitar hero y sin pretenderlo creó un monstruo. Con la guitarra de verdad no soy tan bueno.Sonrisa Gigante

Publicado por viuda negra
Viernes, 12 de abril de 2013 | 14:33

 Genial tu entrada y al idiota marciano que venga a tomarse algo conmigo que lo necesito para ampliar mi curriculum jajjajaja

Publicado por Cabronidas
Viernes, 12 de abril de 2013 | 14:43

No seas muy dura con él, viuda negra. Seguro que en el fondo es tierno y tiene corazoncito como E.T.Fumador

Publicado por Sr.Perez
S?bado, 13 de abril de 2013 | 2:36

Pues, ¿sabe usted? Yo he soñado varias veces con el fin del mundo. Va a acontecer pocas horas después de que el sueño comience y a mí me da un rollo muy tranquilo, así como en plan: "hombre, mira, una buena excusa para no ir al curro". En por lo menos un par de ocasiones que lo he soñado, han sido los extraterrestres los causantes del Gran Desenlace Final. Y ahora esta entrada suya... uhm uhm, esto son señales, el Día está cercano.

ommmmmmmmmmmmmmmm

A lo peor acabo como un harekrisna de esos. Qué mal.

Aunque peor es no aprovechar los enérgicos golpetazos guitarreros-de-plástico contra algún colodrillo merecedor de ser abierto. Que miré que hay.

Publicado por Cabronidas
S?bado, 13 de abril de 2013 | 11:52

Es lo que pasa con los arrebatos, Sr. Pérez, que anulan la lógica. El suelo ni se ha percatado de mi frustración; sigo sin sacarme la canción y me quedé sin guitarra. Y los colodrillos merecedores de ser abiertos siguen tan campantes. Ya lo decía Bruce Lee: la fuerza sin control no sirve de nada.RollEyes