Lunes, 22 de julio de 2013

De pequeño me encantaban los trenes: los trenes de juguete, los trenes de verdad y las maquetas de tren; sobretodo aquellas en las que circulaban dos trenes que partían exactamente en el mismo momento desde puntos distintos y se desplazaban uno en dirección al otro. Justo cuando parecía que iban a colisionar, uno de los dos cambiaba de carril y ambos seguían su camino. Lejos de saber que toda aquella sincronización anticolisión se debía a un cálculo matemático, aquel momento, siempre que lo presenciaba, me encogía el habla y me hacía abrir mucho los ojos. Ahora me gustan los trenes como metáfora de vida.


En el tren de mi vida me ha tocado ejercer de máquina, a veces de vagón de pasajeros, otras de vagón de carga, de cola y las menos, si dejabas pasar alguna oportunidad, de tirado en el andén. Y es que es cierto, alguna de esas cosas que dejamos pasar, que en su momento encontramos o nos encuentran, en el mismo instante en que se alejan también tienen esa mirada extraviada de quien se ha equivocado de andén. Y a medida que las perdemos de vista, confiamos en lo certero de nuestra decisión y que el tiempo y el destino nos hagan viajar a otros lugares. Tampoco he vacilado nunca en ladear la espalda y desprenderme de algunos equipajes que resultaron ser demasiado pesados para la vida.


Siento que cada vez está más cerca el momento en que tendré que apearme de mi tren particular para subirme en el que creo que se acerca. Y si algo hago en esta vida desde que tengo uso de razón es no engañarme jamás. Siempre he sido feliz; soy feliz y por suerte o por afinidades, conocí hace muchos años a una panda de impresentables a los que quiero y me condenaron a ser quien soy. Las circunstancias nos han colocado a cada uno en distintos trenes y por ende en distintas direcciones, pero el tiempo nunca ha deteriorado ni un ápice la continuidad de una tradición que se inició en la adolescencia y que, aun siendo cada vez más complicada, consiste en reunirnos cada verano en la casa de campo de uno de ellos, comer una buena paella, beber hasta la hora de la cena, y luego seguir bebiendo.


La manada sigue estando unida, pero obviamente, ya nada es igual ni tampoco peor. Y no porque algunos, entre los que me cuento, sigan en su condición de separados o solteros. Ni que otros tengan mujer e hijos y, evidentemente, estos hayan sido incorporados a la tradición. Sencillamente, estamos pagando nuestros excesos de juventud. Uno ha dejado de fumar por su hija, pero se le ha quedado una tos crónica de por vida y debe limitar mucho sus esfuerzos. Otro ha dejado de beber por prescripción médica y da gracias a que el hígado, a veces, se regenera. Y otro todavía se está quitando después de que le diera un infarto y casi le estallara el corazón como les ocurre a veces a los cocainómanos.


Cada uno a su manera, fueron receptivos a los avisos y encontraron el día y el momento en que decidieron subir a un tren diferente y ahí estoy yo: todavía subido a ese mismo tren al que me subí hace años. Y hace años que viaja a demasiada velocidad. Hace años que las ruedas chispean y chirrían cada vez más a cada curva que trazo, y el día menos pensado descarrilaré y ya será demasiado tarde; tarde para mí y para cualquiera que tenga la inmerecida suerte de estar ahí si eso ocurre. Momento equivocado en el lugar equivocado. Por eso tengo, aunque me joda, ser realista, dejar de autodestruirme y aceptar mi problema. Tengo que apearme de mi tren con exceso de velocidad, que siento que ya no me lleva a ningún sitio y subirme en otro que a buen seguro no me estrellará antes de tiempo.


Tentar a la suerte y hacer malabarismos al borde del precipicio ya no es divertido. Tengo que enemistarme con el alcohol y volver a encarrilarme. Y que otro tren diferente me lleve a ver otros paisajes.


 


Tags: Trenes, vida, adicciones, alcohol, Bad religion

Regurgitado por Cabronidas @ 2:36
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Supuraciones
Publicado por lizzie
Lunes, 22 de julio de 2013 | 15:58

 LLegó la hora del transbordo al tren del deporte, boxeo por ejemplo, mientras oyes música acompasando los golpes al saco, y sudando como un cerdo, y luego bebiendo agua fresquita, una buena ducha o baño y un buen polvo.  El viaje continúa viendo amanecer y meditar contemplando la naturaleza, los insectos, los árboles, un perro amigo, y los amigos perros jajajjajjajaj. Eso se llama sentar la cabeza en los 40 jajjajajja. Besosssss y buen viajeee.

Publicado por Cabronidas
Lunes, 22 de julio de 2013 | 23:08

No he hecho deporte en mi vida, ni pienso. Pero pienso que tengo que hacer algo para alargar más mi estancia en este mundo, en lugar de acortarlaGui?o

Publicado por lizzie
Martes, 23 de julio de 2013 | 0:15

 Hay otro tren que se llama...No te mires al ombligo egoista de mierda, y has algo por los demás ....jajjajajajaj

Publicado por Cabronidas
Martes, 23 de julio de 2013 | 1:47

Lizzie ¿has bebido o a tu teclado le fallan las teclas? Hay muchas imprecisiones en tu comentario. Venga a dormir que es tarde.Noche

Publicado por lizzie
Martes, 23 de julio de 2013 | 4:57

Yo vibo en el coño sur que diga el cono dur y  son seis horas menosd jajjsjaq

Publicado por Cabronidas
Martes, 23 de julio de 2013 | 10:56

Tienes que mirarte ese teclado, lizzie. Apenas se te entiende ya. ¿Querías decir que vives dando el coñazo?Muchas risas

Publicado por Sr.Perez
Martes, 23 de julio de 2013 | 16:04

Oiga, esto es la crisis de los cuarenta. Espero que no acabe usted comprándose un Porsche.

Soy de la opinión que tanto el beber como el fumar son mucho más placenteros cuando son esporádicos. Se agradecen más.

Publicado por Sincopada
Martes, 23 de julio de 2013 | 16:23

Aish, Cabrónidas...yo quise coger ese tren al volver de Bilbao(incluso se lo dije a las Másqueperras yendo haci allí, "tías, si salgo de ésta me retiro por una temporadita) pero ahora que he sobrevivido a otra overdose de despropósitos pienso...bueno, va, un poquito más, ¿no?

(Pérez, sí, hay placeres que dosificados saben mejor, pero hay otros que....no,definitivamente, NO)

Kissessssss.

Publicado por lizzie
Martes, 23 de julio de 2013 | 17:36

 Siiiii coñazo mucho coñazoooo gordogordo  jajjajajajjajaja perdona pero yo es que voy en el tren de los locosssssss, en este no te subas, o siii porque aquí te diviertes muchooooo jajjajajjajajajaj

Publicado por Ali Cia
Martes, 23 de julio de 2013 | 20:41

Hay trenes de los que cuesta bajar. Pero, coño, se puede. Yo bajé. Demasiado a lo bestia, pero bajé. Ahora disfruto de una cerveza, un whisky, sin morir al día siguiente. Yo qué sé. Eso lo tiene que valorar cada uno. 

Besos!

Publicado por Cabronidas
Martes, 23 de julio de 2013 | 23:39

Bueno, Sr. Pérez, disfrutar esporádicamente del alcohol es algo que nunca he sabido hacer. Quizás va siendo hora de que aprenda.

Lizzie, en el tren de la locura vamos todos y algunos todavía no lo saben. Con o sin excesos de alcohol, es un tren con el que me iré a la tumba.Sonrisa

Sincopada, yo también me he dicho eso unas cuantas veces, pero es que últimamente mis abusos con el alcohol (porque siempre ha sido abuso) me están dando más disgustos que alegrías. Una cosa es disfrutar y otra es maltratarse, que es lo que llevo haciendo desde los últimos tres años. Si no acabo con esto de alguna forma, acabará tarde o temprano de la peor manera. tomatazo

Ali Cia, de este tren me va a costar mucho bajar; mejor que yo no lo sabe nadie. Llegados al punto al que estoy, ya hice mis valoraciones. A ver si algún día me explicas como frenar cuando empiezas a rodar cuesta abajo, y no solo no te importa, sino que encima aceleras.Gui?o

Publicado por lizzie
Mi?rcoles, 24 de julio de 2013 | 0:53

Si no puedes tu solo dejar ese tren de muerte y destrucción..súbete  al tren de la vida y la tranquilidad y el relax....y vete una temporadita a un centro y  te desintoxicas...pero por favor sigue loco pero sano...y siendo tu mismo y auténtico sin aditivos ni tóxicos jsjsjsjjaja TE QUIEROOOOOO ...CUIDATE ...ERES MI LOCO PREFERIDO Y QUIERO SIEMPRE TENERTE EN MI TREN.

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 24 de julio de 2013 | 11:20

Eso siempre, lizzie, eso siempre. No puedo negarme a mí mismo y pretender ser una persona que no soy.Bailando

Publicado por lizzie
Mi?rcoles, 24 de julio de 2013 | 11:47

TE  QUIEROOOOOO!!!!!! TE MANDO  MI  AMORRRRR Y MI FUERZA  Y TE  ABRAZO Y TE BESO...ERES MI HÉROE PREFERIDO.  HIP HIP HURRA!!..HIP HIP HURRA!!! HIP HIP HURRAAAA!!!!! CAMPEÓNNNNN  TE QUIERRRRROOOOOOO!!!

Publicado por Ali Cia
Mi?rcoles, 24 de julio de 2013 | 21:20

Uy, es jodido y complicado. Yo me pegué un hostión, descarrilamiento incluido. Explicar cómo lo vi claro es difícil. Y sí, sólo me apetecía acelerar y acabar con todo. Peeeeeeeeeeeeero, la colisión me hizo tomar perspectiva. Si necesitas un chupito antes que el café para acabar con la resaca... Y no recordar tampoco me gustaba. Ahora me tomo una cerveza de vez en cuando, una copa de vino, un whisky. Coño, salgo barata de emborrachar, juas. El punto siempre es mejor que la nausea. Y no hace falta cambiar lo que eres (no cometas ese error, yo lo hice), pero sí dosificar.

Un beso.

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 24 de julio de 2013 | 23:18

Lizzie, no se si podré respaldar tanta efusividad.Gui?o

Bien, Ali Cia, empezaremos con la fuerza de voluntad y el tenerlo claro.

Publicado por Salamandra
Martes, 30 de julio de 2013 | 17:21

Este post lo podría haber escrito yo palabra-por-palabra.

También he pensado lo mismo peeeeeeero siempre es "el lunes lo dejo". "Monday is coming" y yo siempre haciendo requiebros de cintura para esquivarlo y pasarlo al eterno siguiente.

Si se te ocurre la manera ... por favor, compártela con esta pobre borrachita. Eso, o pillémosla alguna vez juntos, leñe, que ya sería hora Gui?o

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 31 de julio de 2013 | 0:47

Seguro que alguna manera hay. El caso es encontrar la que mejor se adecue al afectado (en este caso yo). De todas formas, nunca podré ser un abstemio al cien por cien (o al menos, hoy en día no lo concibo), por lo tanto, una tajaíta juntos sí podríamos pillar.Brindis