Jueves, 26 de septiembre de 2013

Hay escrito en alguna parte un dicho que reza que las mujeres son como los reverberos, que calientan pero no cocinan. En las salvajes contiendas que han ido forjando la historia de la humanidad, aquellas en las que a caballo o a pie las espadas restallaban contra los escudos, llovían flechas ensombreciendo el sol, las puntas de las lanzas refulgían y la sangre manaba del músculo desgarrado, las mujeres eran meras espectadoras que junto con los niños cocinaban y trataban de curar las terribles heridas. Y así durante eones, con la única y gloriosa excepción de las amazonas y otras pocas, cuya inusitada fiereza en tan sanguinarias lides hacía palidecer al más aguerrido de los hombres.


Así que cocinar, han cocinado y cocinan, y por supuesto han calentado y calientan. Cuando lo hacen para endurecer el nardo y revolucionar la libido sin posterior alivio para el desdichado, se dice que es por una deportiva muestra de poder. Por esa razón cariñosamente se las bautizó como calientapollas (valga resaltar aquí que es todo un cumplido, ya que algunas con su mera presencia provocan el más atroz de los espantos). Según los datos obtenidos, en cualquier relación que se precie entre hombre y mujer, si la mujer lo desea siempre hay sexo salvo cuando no quiere. Por eso es por lo que el hombre es un pajillero hasta el fin de sus días (pajero si tiene estudios) y acaba despertando a ese putero que a menudo pugna por salir y mantenía aletargado.


Las putas son mucho más respetables que aquellas mujeres que siéndolo más que ninguna, se empeñan en demostrar en sociedad que no lo son. Y es incuestionable su profesionalidad por el mero hecho de que se implican física y no emocionalmente, por lo que después de correrte no tienes que aguantarlas ni profesarles mentiras que corresponden a los enamorados. Nuestro simpático holgazán de dicción torpe, S. M, también hacía uso de ellas cuando aún tenía cierta habilidad motriz y no ahora, que cada dos por tres se tronza los huesos y hay que hospedarle en el quirófano. Suerte que a los respetables y honrados dirigentes de este ilustre país, no se les ha ocurrido recubrirle los huesos con Adamantium como a Lobezno, porque hubiera resultado aún más caro, además de que entonces sería indestructible y nunca se moriría.


Siguiendo con las disertaciones obtenidas, de un tiempo a esta parte, las mismas mujeres que potencian el uso de la zambomba carnal en sus parejas, se reunen en casa de una de ellas para mostrarse las unas a las otras, obscenos utensilios concebidos para soltar lastre a sus instintos primitivos. Entre risitas veladas y cierta predisposición entre las piernas, exhiben con alardeo todo un catálogo de dildos, vibradores, consoladores y bolas chinas. La velada se anima y empiezan a beber chupitos, convirtiendo las risitas en carcajadas cuando comparan con regocijo y crueldad el tamaño de esas enormes pollas de plástico de colores diversos con la de sus parejas, que a su vez, están cascándosela con ahínco o follándose a una puta como nunca se las han follado a ellas.


El alcohol consumido con imprudencia desinhibe más allá de lo concebible, y lo que empezó siendo una reunión sazonada con una pizca de picante, deriva en una correosa orgía lésbica de insatisfechas malfolladas orquestada por el diablo. Pues solo así puede entenderse semejante despliegue de lascivia, campando a sus anchas como ángel del pecado, por cada centímetro de piel de una gimoteante masa de carne enredada que se convulsiona en un húmedo festín de fluidos y lengüetazos. Entre miradas vidriosas, jadeos y sudor, se intercambian sus instrumentos para darse placer mutua y recíprocamente por todos los dilatados orificios de su cuerpo, que pese a la torrencial lubricación de estos, sufren enrojecimiento debido al tórrido frenesí de tanta fricción.


Una vez han finalizado, se van a la ducha por turnos y quedan para otro día y así poder repetir tan gratificante experiencia. Cabe destacar en este punto que las mujeres son cuidadosas, por eso la que vive en la casa donde se realizó el encuentro, para no ofrecer pistas y obedeciendo a la higiene del hogar, friega concienzudamente suelo y muebles que están bañados de viscosos regueros y salpicaduras vaginales. Cuando las mujeres llegan a sus casas, cuentan a sus parejas después de haberlos besado y sin pestañear, que el club de lectura al que dicen que van y pertenecen, hoy ha sido especialmente interesante ya que tocaba comentar Cincuenta sombras de Grey. Los maridos, por su parte, se muestran falsamente interesados y dicen que han estado con los amigotes de siempre jugando una timba de póker, cuando se recrean para sus adentros, con el sabor en su boca de ese coñito limpio y jugoso de veinte años del que han disfrutado y pensando en repetir.


Y así pasan sus vidas, en un absurdo carrusel de engaño mutuo que ninguno de los dos se atreve a detener.


 


Tags: matrimonio, relación de pareja, hombre y mujer, orgía, engaño, Lujuria

Regurgitado por Cabronidas @ 7:19
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Supuraciones
Publicado por lizzie
Jueves, 26 de septiembre de 2013 | 22:14

 jooooo cuanto se aprende por aquí, y yo que creía que lo sabía todo jajajajajajj 

Publicado por Cabronidas
Jueves, 26 de septiembre de 2013 | 23:03

El saber no ocupa lugar, Lizzie. Y hay que compartir los conocimientos.Sonrisa Gigante

Publicado por Blue
Jueves, 26 de septiembre de 2013 | 23:32

Pero, pero...¿todo eso que aprenden en los cursillos no "repercute"?, jaja.

Y sobre S.M., entiende que la paja real (la de la realeza, no la verdadera), es un contrasentido. El señor tiene que estar servido.

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Jueves, 26 de septiembre de 2013 | 23:56

¡Hola, Blue! Tan servido está que todos les servimos. Lo que no entiendo de que sirve servir a un tipo que no sirve ni para servir. Ni para esconderlo, oiga.Gui?o

Publicado por Blue
Viernes, 27 de septiembre de 2013 | 0:04

Jajaja, no sirve pero no se va.

El otro día leí este tweet que me hizo mucha gracia:

 @GorkAreta

"Desde aquí le deseo mucha suerte a la cadera y confío en que puedan extirparle con éxito ese rey infectado."

¿No es bueno?, jajaja.

Buenas noches.

Publicado por Cabronidas
Viernes, 27 de septiembre de 2013 | 1:34

Más que bueno, ingenioso a más no poder. El caso es que si se va, pongamos que por muerte natural, ya hay otro parásito que ocupará su lugar.KAI


Bona nit, Blue.Noche  

Publicado por Sr.Perez
Domingo, 29 de septiembre de 2013 | 19:04

Claro.

Ahora entiendo las tardes ocupadas de la que era mi pareja cuando era mi pareja. No me parecía normal que estudiara inglés dos veces por semana y luego en Londres haber tenido que ser yo quién debía pedir el ketchup usando mi maltrecho inglés de cou. Raro era que tras cientos de tardes en clase de pintura solamente pudiera hacerme un retrato con un seis y un cuatro. Extraño e incluso anormal era que después de yoga caminara con dificultad y con una sonrisa en la cara me dijera: "espero que me tengas la cena hecha porque hoy el Om ha sido es-pec-ta-cu-lar".

Tonto de mí.

Gracias. La luz ilumina mi mente, mis ojos y mi amplia frente.

Publicado por goodbye kitty
Domingo, 29 de septiembre de 2013 | 21:02

Jo-der, leí esta entrada cuando no había ni un comentario y me detuve antes de decir nada porque estaba escribiendo algo taaaaan parecido (que ni de coña tan bien escrito) que enmudecí y mis dedos se paralizaron.

Justas palabras para situaciones que ocurren todos los días, ese carrusel no se parará, somos todos una panda de insatisfechos.

Sr. Pérez: ahora lo ve todo desde el resquemor...seguro, seguro, seguuuuuro que hacía todas esas actividades extra-escolares, pero no le cundían. Aunque...no saber pedir ni ketchup da para resquemor y un mecagüentodoloquesemenea!!!!

Publicado por Cabronidas
Domingo, 29 de septiembre de 2013 | 22:00

Sr. Pérez, no se cómo se lo hace, pero siempre supera mis expectativas. Debe usted, inmediatamente, retomar la labor en su blog y obsequiarnos con esas rocambolescas situaciones que le ocurren.

Kitty, disculpa por el mierdoso sistema de comentarios de miarroba. Muchas veces no salen de manera instantánea (que es como debiera). Estoy seguro que tú también tienes interesantísimos estudios de campo que bien valdría la pena conocer.Kitty Gui?o

Publicado por Anerol la medicamentosa
Domingo, 06 de octubre de 2013 | 20:34

Pues (a riesgo de recibir pedradas y cosas por el estilo) asomo la napia por aquí para decir que esta entrada es muy grande, y el comentario del Sr. Pérez, sublime.
Malfolladas insatisfechas y malfolladores insatisfechos. Todo un típico de las relaciones humanas. Cosa que nunca llegaré a entender.
Es como la que se masturba después de haber fingido con el que se cree un campeón.
Ais... humanos...

Publicado por Cabronidas
Domingo, 06 de octubre de 2013 | 21:47

Por los testículos peludos del minotauro, Anerol, en este blog, servidor nunca se atrevería a apedrear a una mujer, puesto que las venera y las ama por encima de todo. Por lo tanto, servidor se rinde a sus pies y a cualquier zona erógena que se precie.Gui?o