Jueves, 06 de febrero de 2014

Estas letras son de una historia ya leída o de un lugar sin nombre donde un área metropolitana contrasta en un horizonte anaranjado. Alguien con paso titubeante, se acerca lidiando contra una brisa que escuece los ojos y produce silbidos a su paso entre polvorientos cascotes, que como lamentos, rompen una quietud de muerte creando pequeños remolinos de arena aquí y allá. Deambula por un escenario de sobrecogedora desolación, sorteando cimientos, hierro y alquitrán en dirección a un edificio ruinoso, cuyos muros ennegrecidos se yerguen tímidamente supervivientes de aquella salvaje devastación. Un sol recién nacido anuncia el principio de una nueva era posterior al caos, derramando sobre aquella destrucción masiva un bochorno tan inhumano que aquel errante solitario tiene la sensación de estar mascando fuego.


Ante el edifico asolado, acierta a ver en uno de los muros enladrillados parcialmente derruidos, el trazo otrora clandestino de quien, probablemente, fue un talentoso grafitero. Hay pintado un paisaje paradisíaco con una oración que reza: "Por más que buscamos, nunca encontramos el Edén. Siempre atrapados entre el cielo y la tierra". Justo a continuación del dibujo, hay otra pintada en la que hay representada una veintena de soldados pertrechados con equipación vanguardista, empuñando armamento pesado y con cascos de visión nocturna; bajo la representación se leía: "Estamos aquí para ayudaros". No encontró una asociación del todo clara entre los dos dibujos, pero tampoco le parecieron representaciones de algo atemporal o que estuviesen fuera de lugar, sino todo lo contrario. En lo más profundo de su ser, palpitaba la incómoda convicción de que aquellos hábiles trazos y sus sentencias escritas encerraban como insólitos acertijos, la verdad de lo ocurrido.


Imbuido en la contemplación de aquellas pinturas en un afán de encontrar alguna respuesta, por el rabillo del ojo percibió con sobresalto unos destellos que, intermitentes, se producían a varios metros de distancia de donde él se encontraba. Movido por la curiosidad y una inquietud que se acrecentaba a cada paso, fue en busca del origen de aquello que a causa de la incidencia de los rayos solares, brillaba acaparando toda su atención. Sus pies tropezaron con un ancho trozo de pared donde había atornillada una gran placa de metal en la cual había impresas unas palabras. Se arrodilló, con las manos apartó apresuradamente el polvo que cubría la inscripción y leyó: "El gobierno electo, les desea que disfruten de una agradable estancia en esta su gran urbe, centro catalizador de los más destacados valores de la cultura mundial. Seguridad, familia, religión, ética y moral, son los pilares fundamentales sobre los que descansa esta sociedad que construimos por y para usted, siempre mirando hacia un futuro de paz, igualdad, progreso y bienestar general".


Un desconcierto y una amarga sonrisa aparecieron en su rostro. Él venía de un pequeño pueblo también aniquilado, con la esperanza de encontrar en su peregrinaje a ninguna parte a algún semejante vivo. Se estremeció al pensar que quizás aquel absurdo epígrafe lleno de sucias mentiras era el único vestigio de lo que antaño fue una civilización ahora extinta de la cual ya no sentía formar parte. Lo único que sabe con certeza antes de esta devastación cataclísmica, es que las grandes corporaciones multinacionales, durante lustros y lustros se erigieron desde la sombra en poderosos timoneles del destino de la humanidad, vendiendo una y otra vez su gran montaje mundial, hasta llegar a un punto límite sin posibilidad de retorno con consecuencias apocalípticas para después... el caos, para bien o para mal. Se levanta y decide reemprender su camino incierto con las pocas fuerzas que le quedan, sabiendo que la vida lo abandonará en cualquier parte, pero procurando alejarse tanto como pueda de esa ciudad que ya no es una ciudad, sino una monstruosa fosa común de más de un millón de muertos.


 


Tags: Divine Heresy, destrucción, caos, final, devastación, apocalipsis, crisis

Regurgitado por Cabronidas @ 2:41
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Supuraciones
Publicado por Ficticia
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 7:03

Precioso. 

Publicado por Jatz Me
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 8:22

No los había oido nunca, pero el vozarrón del tio es una pasada. Me los apunto.Gui?o

¿El guitarra es Dino Cazares? 

Publicado por Cabronidas
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 13:28

¡Hola, Ficticia! Me alegra que te haya gustado.Gui?o

Así es, Jatz. Dino Cazares en todo su esplendor. Me complace ver que estás metido en el rollo.hacer pedazos Gui?o  

Publicado por lizzie
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 14:58

Ohhhh me ha encantado, este post podía ser el comienzo de un libro, deberías de seguir el relato, y el tema musical le va como anillo al dedo, que fueeeerteeeee!!!!  yujuuuuujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuauuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!

Publicado por Cabronidas
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 16:34

Bueno, Lizzie, sería un libro con un tema muy manido. Pero nunca se sabe.Gui?o

Publicado por Temujin
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 17:19

Uno que es de provincias solo acierta a intuir que la actual busqueda de la felicidad, esta mal orientada pues miramos fuera de nosotros, examinamos nuestro alrededor pero no somos capaces de hacer un poco, tan solo un poco, de autocritica. Mientras nos muestran la felicidad comprada a base de cosas que no necesitamos, perdemos la fuerza interior, y lo malo es que la batalla cada día la ganan más ellos... 

Publicado por goodbye kitty
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 18:29

Uoooooooo me ha encantado el tema!!!! Ya tengo banda sonora para resucirtar a los que se atreven a morir en mi cama... gracias rey!

Publicado por Cabronidas
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 19:30

Así es, Temujín. Ganan, y por goleada. Solo espero que somos muchos/as los que no nos creemos su montaje, por más que tengamos que vivir en él.Gui?o


Kitty, si aun con las pelotas bien vaciadas, no se despiertan con esta canción, nada lo hará.Muchas risas  

Publicado por BlueBB
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 19:57

¿Tan mal ves las cosas?

Puede que sí, pero en esos casos es mejor dejarse morir y no seguir caminando, consumirse y no consumir. Si no hay vida alrededor, todos estamos muertos.

Este invierno...

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Jueves, 06 de febrero de 2014 | 20:04

Así de mal las veo, Blue. Miro a mi alrededor, escucho la actualidad en las emisoras de radio, en las cadenas de televisión, en los periódicos... Y obviamente, no es toda la verdad y solo aquello que se nos permite saber. Mal no, las veo peor.Divertido

Publicado por Jatz Me
Viernes, 07 de febrero de 2014 | 8:14

Es que el Cazares es, cuando menos, peculiar. Es de esos tios que ves y recuerdas.

Y yo que pensaba que cantantes metaleros calvos sólo estaba el Dreiman.....

Voy a aprender un montón de música por aqui. Gracias!!!

Publicado por Cabronidas
Viernes, 07 de febrero de 2014 | 15:09

Sí que es cierto, Jatz Me. Desde que vi a Dino por vez primera en Feac Factory, ya no importa en qué banda se encuentre: el tipo es reconocible al cien por cien. De cantantes calvorotas ni te digo; Dramian es uno de los mil que hay. En no sé que artículo de este blog, hay colgado un vídeo de Pantera donde canta un calvo/rapado conocidísimo.

¡Salud!.Brindis  

Publicado por AliCeinWTF
Jueves, 13 de febrero de 2014 | 0:33

Si supieras cómo se parece lo que has escrito a mis pesadillas nocturnas...

Alejarse de la ciudad suena bien. Me gusta ir descubriendo música aquí.

Un beso.

Publicado por Cabronidas
Jueves, 13 de febrero de 2014 | 14:26

Esperemos que nunca llegue a suceder, aunque no me extrañaría.Beso