Lunes, 08 de diciembre de 2014

Las llamativas formas orondas y fondonas del Homo Botijus, nos pueden llevar a pensar que come mucho, que come mucho a todas horas, o que come mucho a todas horas y sin masticar. Pero no es así, pues todo ser humano que se precie come sin tener hambre, pero no todos alcanzan la categoría del Homo Botijus. Todo se debe, en principio, a una mala genética y peores hábitos alimenticios. El Homo Botijus, cuya denominación engloba por igual a gordos y gordas, suele embutir su deformidad corpórea en los más cutres, singulares y económicos lugares destinados a comer. Los veréis royendo, atiborrándose, rumiando y masticando incansables como si estuvieran presos de una especie de gula maligna, emitiendo gruñidos de satisfacción en esos templos del mal alimenticio, llamados Food Factory, Burger King, McDonalds y similares. La sabrosa a la vez que bajísima calidad de lo engullido se traduce en sendas lorzas, que como olas capaces de aterrorizar al marinero avezado, caracterizan lo alto y ancho de su sebosa estampa. El Homo Botijus emplea dos de sus orificios muchas más veces que el común de los mortales, pues es de lógica comestible que tanto como entra y es digerido, ha de ser expulsado. Uno es el orificio de entrada que está siempre visible, aunque parezca que vaya a desaparecer a causa de la brutal dilatación a la que someten los carrillos cuando devoran. No así como el orificio de salida, que permanece oculto en la más estricta invisibilidad, en medio de un monstruoso culo conformado por dos glúteos celulíticos de titánica soberanía. De todas formas, seré benévolo y para no abundar en la grosería, no escribiré sobre ese mecanismo que activa nuestro inteligente organismo, cuando se ve obligado a expulsar aquello que es ingerido por el mismo orificio por el que ha entrado.


No negaré que, aparte de una necesidad, el comer es uno de los muchos gozos de la vida. Pero mejor que estos no trasciendan la misma. Dejarían de tener sentido.





 


Tags: El sentido de la vida, comer, gula, gordo, gorda

Regurgitado por Cabronidas @ 23:09
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Supuraciones
Publicado por lizzie
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 18:15

  Esto me recuerda a una película de mi juventud con subtítulos y francesa, que se titulaba LA GRAN BOUFET, en donde los protagonistas se encierran en una gran casa, tipo palacete, a comer y follar hasta morir, bueno, follar creo que follaban poco, pero comían hasta reventar y morir, y creo recordar que al final el prota muere comiéndose un flan con forma de teta gigante y fín. jajajjajja Brindis

Publicado por BlueBB
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 19:41

Uuuuffff, no pude ver el vídeo entero, jaja.

Es fea la gordura y es fea la desproporción. La verdad es que ha fotos de obesos que asustan, algunos totalmente desparramados.

Saludos.

Publicado por Cabronidas
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 19:50

Lizzie, desconocía la película que citas, pero haré por verla. Estoy interesado.Gui?o Vomitona

Publicado por Cabronidas
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 19:52

¡Hola, Blue! Supongo que estás hablando de la llamada obesidad mórbida; adjetivo muy adecuado, sin duda. ¿Entonces dices que no ves como al gordo le estalla la caja torácica salpicando a los comensales?Muchas risas Vomitona

Publicado por lizzie
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 21:43

 He visto que está la película completa como LA GRAN COMILONA, ya me contarás jajajajaVomitona Avergonzado

Publicado por Cabronidas
Martes, 09 de diciembre de 2014 | 22:06

Sí, lo miré hace un rato. Gracias por el apunte, Lizzie.