Jueves, 08 de octubre de 2015

Hace ya un buen rio de años, mi tío se deshizo de un puñado de viejas cintas de casete dándomelas a mí. Según me dijo, para él ya no significaban nada, pero tampoco quería tirarlas o que se murieran de olvido en algún cajón que ya nunca más abriría. Yo entonces contaba con diez años de edad (1983), y gracias a él y esas cintas, descubrí grupos tales como Accept, AC DC, Iron Maiden, Judas Priest, Motorhead, Saxon y demás grupos de rock y heavy de finales de los setenta y principios de los ochenta. No recuerdo qué música escuchaba antes de aquel regalo desinteresado, en caso de que escuchara algo, pero aquellos ritmos adictivos recién descubiertos, se clavaron en mi corazón para siempre y me dieron a conocer un mundo en el cual, probablemente, habite hasta el fin de mis días.


En mi época escolar y más en la del instituto, la piratería musical estaba a la orden del día (como siempre ha estado) y el intercambio de cintas de casete entre unos y otros, se sucedía a diario en un trajín ininterrumpido, preñado de nuevos y excitantes descubrimientos musicales. Por aquel entonces y con trece años (1986), ya estaba impregnado de pies a cabeza, y con agrado, de toda aquella cultura urbana del rock y del heavy. A finales de noviembre de ese mismo año (entonces tenía catorce años puesto que los cumplo en marzo) uno de mis coetáneos de chupa de cuero y vaqueros ajustados, me dio una cinta de casete Sony de noventa minutos y me dijo algo que jamás he olvidado: "Ten, no sé qué grupos son, pero vas a alucinar. Es de un colega de mi hermano que vive en Francia". El contenido de aquella cinta cambió, más si cabe, la percepción que yo tenía de aquella música que tanto adoraba. Volví a sentir aquella sensación que me invadió, hacía ya tres años, con las grabaciones de mi tío, pero multiplicadas por mil.


Al día siguiente y habiendo escuchado la grabación un par de veces, no podía dejar de exclamar para mis adentros, tremendamente excitado: "¡Pero quiénes son estos tíos! ¡No veas si tocan rápido! ¡Cómo cantan estos hijos de puta! ¡Esto qué es!". Entonces supe que el heavy metal evolucionaba y se ramificaba en otros estilos mucho más rápidos, agresivos y anticomerciales como el thrash, death, black, hardcore, etc. Con el tiempo, gracias a internet y buscando, investigando, preguntado, leyendo publicaciones especializadas (Heavy Rock, Metal Hammer, etc.), descubrí qué grupos eran aquellos que ocupaban aquella cinta de casete, que no eran otros que: Sodom, Deathrow, Tankard, Kreator, Anthrax, TDK, Schizo, Possessed, Celtic Frost, Carnivore, Laaz Rockit, Exumer, Dark Angel, The Accused, Exorcist, Holy Moses, Doom, Slayer, Cryptic Slaughter, DRI, Attitud Adjustmen, Mortal Sin... Y así hasta acaparar noventa minutos.


De todas aquellas canciones de aquellas bandas (algunas aún en activo y otras no), hubo una que me entusiasmó sobremanera y se grabó a fuego en mi cerebro. En cambio, eso también supuso una gran frustración, pues nunca he podido saber, por más que pregunté en aquella época, a qué grupo o disco pertenecía aquel tema. Aparte, disponía de muy poca información al respecto. Tan solo sabía que era una canción de 1986 de una formación de thrash metal. Que su sonido mantenía una producción perfecta para su época, teniendo en cuenta que su presupuesto no debía ser el suficiente para costear una mezcla de lujo, y que la carismática voz del cantante, era capaz de emitir gruñidos prominentes y agudos desgarrados, portando a su vez un registro natural medio/agudo muy disfrutable.


Soy un obsesionado de todo aquello que me apasiona, ya sea el cine, la lectura o la música, y en todo este tiempo desde la audición de la cinta, que no ha habido mes que no me haya preguntado a qué banda o disco pertenece la jodida canción de la que os hablo. Pero ayer, al fin, de la forma más inopinada, lo descubrí. En una de mis incursiones por la red, en busca de música nueva y vieja que llevarme a los oídos, cliqué al azar sobre una canción... y ahí estaba, sin más. Fue una catarsis que me sacudió a escala cósmica. Después de veintinueve años, y aunque puede sonar profundamente irrisorio, pude concluir un importante capítulo de mi vida demasiado tiempo abierto. Incomprensibles estas palabras para quien tiene el alma vacía y desapercibe cualquier expresión musical, entenderá el melómano la dicha exultante que me produce colocar, aquella pieza de mi existencia largo tiempo desubicada, en el sitio que le corresponde en el puzzle de mi pasado.


    


Tags: Música, cinta de casete, grabación, piratería, canción, heavy metal, Cyclone

Regurgitado por Cabronidas @ 18:12
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Publicado por Cosa
Mi?rcoles, 14 de octubre de 2015 | 18:29

cabrónidas

hola

me dijo loli del nido de poetas y dementes que te dijera que vayas a poner tus cosas allá porque a ella se le jodió el ordenador

y no puede hacerlo, y porque no le parece éticamente correcto que yo acapare el espacio subiendo mis churros

atte   josé villa

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 14 de octubre de 2015 | 19:23

Ok, José Villa. No tenía ni idea. Churros, puede. Pero muy bien hechos, seguro. Divertido

Publicado por Cabronidas
Jueves, 15 de octubre de 2015 | 15:34

Ahora que caigo en la cuenta... ¿Cómo hago para que salga un post mío en el Nido de la buena de Loli? Confundido

Publicado por Laura
Mi?rcoles, 28 de octubre de 2015 | 12:25

Enhorabuena! 

Publicado por Cabronidas
Mi?rcoles, 28 de octubre de 2015 | 12:47

¡Gracias, Laura! Gui?o